El gobierno federal acordó este viernes con los sindicatos que representan a los ex trabajadores de Mexicana de Aviación la compra de la marca Mexicana y otros activos. En una reunión con la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA), la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación (ASSA), el Sindicato Nacional de Trabajadores de Transporte, Transformación, Aviación, Servicios y Similares (SNTTTASS) y la Asociación de Jubilados, Trabajadores y Extrabajadores de la Aviación Mexicana (AJTEAM) en la Secretaría del Trabajo, se acordó esta venta.
En total el gobierno federal, a través de la SICT adquirió la marca Mexicana de Aviación, que incluye otras submarcas; un edificio en Guadalajara; un piso en la calle de Balderas en la Ciudad de México; el centro de adiestramiento que está frente al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México; y un simulador de vuelo. El gobierno pagará 815 millones de pesos por estos activos.
La intención del gobierno federal es crear una aerolínea dirigida por elementos en retiro de la Sedena, por lo que ahora podrán utilizar estos activos que dejó la empresa. Mexicana de Aviación dejó de operar en 2010 debido a malos manejos de su propio dueño, Gastón Azcárraga, quien abandonó el país después de la quiebra de la aerolínea.
La Compañía Mexicana de Aviación (CMA), habría presentado problemas desde 2006 cuando el desentendimiento con los sindicatos de trabajadores desencadenó una serie de problemáticas que concluyeron en su quiebra.
Durante ese año, la empresa solicitó ahorros a sus sindicatos argumentando problemas financieros. La ASPA firmó un contrato que le ahorró 200 mdd a la aerolínea por cuatro años a través de la adecuación de salarios y prestaciones. Sin embargo, no pasó lo mismo con la ASSA.
A pesar de que Mexicana de Aviación hizo pública información en la que aseguraban que la compañía no era económicamente viable sin la contribución de sus sindicatos, ésta continuó con sus funciones, y además, creó otra empresa de nombre Mexicana Link, que comenzó a operar en diciembre de 2009.
Mientras los dueños de Mexicana negociaban los contratos con los sindicatos, los problemas financieros se agudizaron y al no alcanzar acuerdos con los sindicatos de trabajadores, las negociaciones no prosperaron, por lo que la jueza Edith Alarcón, la declaró en bancarrota el 4 de abril del 2019.











