“Granero” ambiciona alimentar al mundo

“Granero” ambiciona  alimentar al mundo

Mayor productor de granos y carne bovina de Brasil, el estado de Mato Grosso produce el tres por ciento del maíz y nueve por ciento de la soja del planeta, y planea una expansión que lo lleve a convertirse en uno de los graneros de un mundo con población creciente.

“Esta tierra da todo lo que le plantes”, explica en su hacienda de mil hectáreas Nelson Jantzas, productor rural brasileño en la localidad de Querencia, al noreste del estado de Mato Grosso, uno de los que mayor potencial de crecimiento tiene.

Jantzas, de 66 años y brasileño descendiente de austriacos, llegó en la década de 1970 y como miles de migrantes procedentes del sur de Brasil a Mato Grosso -enclavado en el centro del país, en la frontera con el bioma amazónico- lo hizo para “desbravar” áreas y convertir millones de hectáreas de bosque en fértiles campos.

“Fue un trabajo duro, de mucho esfuerzo, porque al principio la tierra no daba mucho por las condiciones naturales”, asevera este hombre, entrevistado por Notimex.

“Pero después, con la innovación tecnológica, logramos producir con los años dos cosechas al año. Si quisiéramos, podríamos tener hasta tres, mientras en otros países como Estados Unidos solo logran una”, añadió.

Mato Grosso es el tercer mayor estado de Brasil, pero apenas 3.2 millones de personas lo habitan, y parte de los habitantes son descendientes o los propios migrantes procedentes sobre todo del sur del país que llegaron entre 1950 y 1980.

Con un bioma de sabana tropical que evoluciona a amazónico hacia el oeste, la abundancia de lluvias, agua, enormes extensiones de tierra plana y clima tropical todo el año permiten unas condiciones muy favorables a la agricultura.

Como consecuencia, el estado producirá este año -de cosecha histórica en todo el país- 61 millones de toneladas de productos agrícolas en 16 millones de hectáreas plantadas.

“Brasil tiene mucha tierra fértil, mucho potencial de producción. Si tuviéramos incentivos del gobierno para producir, creo que Brasil podría ser el mayor del mundo en producción”, explica a su vez Lauri Jantzas, de 32 años, quien asume que en 2050 la población mundial debe llegar a nueve mil millones de personas.

“Cuando hay buena cosecha o el precio en el mercado internacional es bueno, la agricultura da dinero aquí”, admitió, mientras muestra las extensas plantaciones de judías y de maíz.

En torno a la mitad de ambos granos son vendidos al exterior, a pesar de que este gigante agropecuario -granero de Brasil y una de las huertas del planeta, con exportaciones de China a Europa- adolece de una infraestructura deficiente.

La industria agropecuaria en Mato Grosso genera en torno de 50 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) del estado, y aquí se producen 26.5 millones de toneladas de maíz y 31 millones de toneladas de soja, es decir, el tres y el nueve por ciento, respectivamente, de esa producción a nivel mundial.

Los productores planean elevar esa producción a 40 millones de toneladas de maíz y 40 millones de soja para 2025, un aumento de casi 100 por ciento en apenas una década, mientras miran a nuevos mercados, como México.

El ministro de Agricultura, Blairo Maggi, uno de los grandes productores de soja de Brasil y Mato Grosso, ultima desde hace semanas un encuentro con el su colega de México, José Calzada Rovirosa, para concretar compras mexicanas de maíz amarillo brasileño.

El objetivo es abrir una vía comercial para adquirir productos agrícolas que México compra actualmente a Estados Unidos, con el objetivo de diversificar las fuentes de suministro mexicanas, muy vinculadas al vecino del norte.

Las compras mexicanas de productos agrícolas y derivados estadunidenses sumaron cerca de 17 mil millones de dólares en 2015, y México es el tercer mayor mercado para las exportaciones agrícolas de Estados Unidos.

Calzada Rovirosa dijo en febrero que México busca adquirir maíz amarillo y soja, dos granos forrajeros, de Argentina y Brasil.

México importa de Estados Unidos cerca de 98 por ciento del total de sus compras externas de maíz amarillo, cerca de 13 millones de toneladas, en un negocio evaluado en unos dos mil 500 millones de dólares.