Castorland, Nueva York. * AP. Los granjeros no están esperando a que el Congreso de Estados Unidos discuta este mes las reformas a la ley de inmigración, y han comenzado a cruzar la frontera con México a fin de entender el tema visitando las viviendas de sus empleados.
Pero el viaje no es por razones de caridad, expresó John Rosenow, dueno de una granja de productos lácteos en Wisconsin. El propósito del viaje es invertir en un nuevo tipo de trabajador que esperan no desaparezca.
Los hispanos constituyen alrededor del 40 por ciento de todos los empleados agrícolas de Estados Unidos, según cifras del censo del 2004, manifestó el Centro Hispano Pew.
Pero el interés en esos trabajadores proviene de nuevos granjeros que están contratando a mexicanos, granjeros que poseen centrales lecheras en la parte norte de Estados Unidos. Una encuesta de la universidad Cornell senaló que 72 por ciento de las granjas más grandes de Nueva York, el tercer estado de productos lácteos más importante del país, han comenzado a contratar empleados hispanos a partir del 2000.
Muchos granjeros dicen que el principal problema es entender a sus nuevos empleados. Un 96 por ciento senaló la barrera del lenguaje. Más de la mitad también mencionaron problemas culturales.
Programa
Un nuevo proyecto de Cornell, y un programa sin fines de lucro con sede en Wisconsin denominado Puentes, ofrece servicios a propietarios de granjas lácteas, aunque similares programas existen en Pensilvania y en Kentucky.
Bruce Goldstein, del Fondo para la Justicia de los Trabajadores Rurales, dice que las visitas están muy bien, pero la prueba real es si mejorarán los salarios y las condiciones laborales. La encuesta de Cornell senala que como promedio, un trabajador de granja hispano gana 7,51 dólares la hora.
Cornell llevó al primer grupo de granjeros estadounidenses a México el mes pasado, en camionetas que llegaron a una aldea del centro de México, por caminos de tierra.











