Guerreros contra el cáncer infantil

Guerreros contra el cáncer infantil

Ximena, Aithana, Giovanni y Alejandro recorren los pasillos del Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional Siglo XXI con confianza.

Lo conocen muy bien porque hace años fueron pacientes oncológicos, y ahora, como Guerreros Voluntarios, su misión es aconsejar y acompañar a los niños que recién recibieron el diagnóstico de cáncer, así como tratar de convencerlos de que sí pueden vencer a la enfermedad.

Enrique López Aguilar, director de esta unidad médica, explicó que este voluntariado, encabezado por jóvenes que sobrevivieron al cáncer, es único en el mundo y que lo que lo hace diferente de otros es que ellos cuentan de viva voz sus experiencias y así ayudan a los nuevos pacientes a librarse del miedo y ansiedad.

“Hace cinco años pensamos que un niño a quien apenas le dijeron que tiene cáncer no quiere oír al médico o a sus papás, sino a otras personas que conocen la enfermedad, quienes le pueden transmitir sus historias y darle esperanzas de vida”, comentó.

Cada año, la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) atiende 500 nuevos casos de niños con cáncer.

El reto es que los pacientes se sientan en confianza, por eso se apoyan en los Guerreros Voluntarios.

“A los niños con cáncer tenemos que cambiarles el chip, alejarlos de la idea de que van a morir. Aquí la palabra desahuciado está prohibida. Nuestros voluntarios, que fueron pacientes, nos ayudan a lograr la meta: que los pequeños se sientan en confianza, que le echen ganas, que se vean en ese espejo y vean que pueden, que son capaces de dar la batalla”, aseguró.

El compromiso de estos jóvenes, liderados por Gabriela Flores de Biehl, que se suma a la del Voluntariado IMSS, es acompañar a los pacientes y a sus familias desde que ocurre el diagnóstico hasta el final del camino.

“Se acompaña hasta el final sin importar el desenlace. Si se curó, qué padre, les pedimos que acompañen a otros niños; si no se pudo, entonces acompañan a la familia, y eso deja una sensación muy bonita.

“El que se va [muere] lo hace en paz, sobre todo sin dolor y sin sensación de angustia. La familia queda muy agradecida”, relató.

Días antes de cumplir 15 años, Ximena Gutiérrez perdió su extremidad inferior derecha como resultado del osteosarcoma (tumor) que le diagnosticaron un año antes.

Como integrante de un equipo de escaramuza y practicante de natación, se preguntó si podría regresar a su vida cotidiana, pero con el esfuerzo y apoyo de sus padres, lo logró.