Al detallar cómo operaban los “sótanos de la corrupción”, Alejandro Svarch Pérez, titular de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), informó que se removió a 32 funcionarios de la institución por actos de corrupción, que van desde titulares de unidades administrativas hasta dictaminadores y verificadores.
En la conferencia mañanera del presidente Andrés Manuel López Obrador este martes en Palacio Nacional, el titular de la Cofepris detalló que en la agencia de regulación sanitaria solo existe un sótano físico, pero hizo una “alegoría” de los distintos niveles de la corrupción, detallando “las complejas estructuras que por más de 20 años se formaron y enraizaron en la institución”.
El primer sótano de la corrupción
“El primero se caracterizaba por un manejo discrecional de las solicitudes de las empresas en un oscuro archivo que era el reflejo físico del desorden administrativo de la Cofepris. Ahí podemos ver una imagen del sótano de la Cofepris, del antiguo sótano de la Cofepris”, dijo Svarch.
“En el primer sótano de la corrupción existía un área dedicada a desviar el ingreso de solicitudes bajo una lógica del que paga, manda. Una sofisticada estructura controlada desde una oficina centralizada que administraba los ingresos de forma discrecional a través de extorsionar a los y las solicitantes”, explicó.
El segundo sótano de la corrupción
“El segundo era una vigilancia basada en la extorsión”, indicó Alejandro Svarch.
“En el segundo sótano encontramos una amplia red de extorsionadores disfrazados de funcionarios públicos, quienes, bajo la excusa de vigilar actividades reguladas por nuestra agencia sanitaria, drenaban a miles de empresas y empresarios bajo amenazas de clausurar sus actividades de no acceder a pagar moches”, prosiguió.
El tercer sótano de la corrupción
“Y el tercero, el más profundo y lamentable, era la operación directa de la corrupción”, refirió el titular de la Cofepris.
“En el último sótano, el más oscuro y podrido, estaban instalados grupos de interés que manejaban los hilos del comercio exterior y de la industria farmacéutica. En este lugar mohoso, la convivencia entre los operadores de la corrupción y funcionarios públicos era de tal naturalidad que existen evidencias de reuniones a plena luz del día frente a los ojos de las y los mexicanos, pues estas personas se sentían protegidas por el manto de la impunidad”, añadió.












