Para poder vigilar espacios como casas, oficinas y escuelas son muy útiles las cámaras de seguridad. A través de este tipo de sistemas es posible conocer, por ejemplo, las causas de un incidente o descubrir a alguien que no está actuando correctamente. No obstante, a pesar de sus ventajas, estos equipos, usualmente conectados a internet para facilitar el monitoreo en tiempo real, tienen sus riegos, como ha quedado demostrado tras un hackeo de miles de estos dispositivos en Estados Unidos y otras partes del mundo.

La empresa Verkada, la fabricante de las cámaras, está investigando una intrusión que podría haber afectado a hasta 150 mil cámaras de seguridad instaladas en escuelas, hospitales y empresas, incluida la propia y otras grandes firmas como Tesla y Virgin Hyperloop.

De acuerdo con la BBC, los piratas informáticos afirman haber violado los sistemas y ahora mismo mantienen secuestradas las cámaras de las prisiones, hospitales psiquiátricos, clínicas y más. Verkada declaró que ya se encuentra “investigando la escala y el alcance de este problema”.

Las cámaras vulneradas se localizan en ciudades como Florida, Massachussetts y Shanghai. Los atacantes también dijeron que habían obtenido acceso a las cámaras de seguridad de la escuela primaria Sandy Hook en Newtown, Connecticut, donde un hombre armado mató a más de 20 personas en 2012.

En declaraciones a Bloomberg, Tille Kottmann se atribuyó el mérito de piratear los sistemas de Verkada. Las razones del hackeo, dijo Kottmann, fueron “mucha curiosidad, luchar por la libertad de información y contra la propiedad intelectual, una gran dosis de anticapitalismo, una pizca de anarquismo, y también es demasiado divertido como para no hacerlo”.