Estados Unidos sufre con cada vez más intensidad el impacto del cambio climático. Esto, desde Boston, Massachusetts, hasta Atlanta, Georgia; de California a Seattle, Washington, pasando por Nevada, Arizona, Texas, Oregon y Idaho, puesto que tanto las inundaciones como las sequías golpean con toda su fuerza y los ciudadanos se preparan para lo peor.
Alrededor de 50 millones viven en las regiones donde se pronostican temperaturas superiores a los 44 grados Celsius, concentrados en la parte oeste, suroeste y centrosur. En la región este y noreste, la gente sufre por las fuertes tormentas e inundaciones poco o nunca antes vistas.
“Sobre las áreas de alta concentración de calor, debemos tomar en cuenta que ya suman dos décadas de sequía y sequía extrema en esta parte del país”, comenta a El Universal un vocero del Centro Nacional de Meteorología de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés). “La peor parte la lleva California, donde más ha escaseado el agua. Este pronóstico solo viene a empeorar las cosas”, añade.
Residentes de California llevan décadas haciendo grandes sacrificios para no desperdiciar el agua, controlar su uso y aprovecharla al máximo.
A esto se suman 40 millones de habitantes en la Costa Este que ya están sufriendo lluvias y tormentas, inundaciones históricas, además de que el pronóstico indica que va a empeorar.











