HASTA PRONTO, PAPA FRANCISCO

HASTA PRONTO, PAPA FRANCISCO

El papa Francisco concluyó anoche su visita a México, en donde por seis días recorrió ciudades del Estado de México, Chiapas, Michoacán y Chihuahua, además de la Ciudad de México. Sostuvo encuentros con religiosos, indígenas, migrantes, familias, reos, trabajadores y población en general.

Ayer, al finalizar la misa ante miles de personas en la explanada El Chamizal, de Ciudad Juárez, Francisco dio gracias a los mexicanos por su recibimiento.

Palabras de despedida del papa Francisco:

“Muchas gracias, señor obispo, por sus sentidas palabras, es el momento de dar gracias a Nuestro Señor por haberme permitido esta visita a México. La que siempre sorprende, México es una sorpresa.

”No quisiera irme sin agradecer el esfuerzo de quienes han hecho posible esta peregrinación. Agradezco a todas las autoridades federales y locales, el interés y la solícita ayuda con la que han contribuido al buen desarrollo de este propósito.

”A su vez, quisiera agradecer de corazón a todos los que han colaborado de distintos modos en esta visita pastoral. A tantos servidores anónimos que desde el silencio han dado lo mejor de sí para que estos días fueran una fiesta de familia, gracias. Me he sentido acogido, recibido por el cariño, la fiesta, la esperanza de esta gran familia mexicana, gracias por haberme abierto las puertas de sus vidas, de su nación.

”El escritor mexicano Octavio Paz dice en su poema ‘Hermandad’:

‘Soy hombre: duro poco y es enorme la noche.

Pero miro hacia arriba: las estrellas escriben.

Sin entender comprendo: también soy escritura

y en este mismo instante alguien me deletrea’.

”Tomando estas bellas palabras, me atrevo a sugerir que aquello que nos deletrea y nos marca el camino es la presencia misteriosa pero real de Dios en la carne concreta de todas las personas, especialmente de las más pobres y necesitadas de México.

”La noche nos puede parecer enorme y muy oscura, pero en estos días he podido constatar que en este pueblo existen muchas luces que anuncian la esperanza; he podido ver en muchos de sus testimonios, en sus rostros, la presencia de Dios que sigue caminando en esta tierra, guiándolos y sosteniéndolos en la esperanza; muchos hombres y mujeres, con su esfuerzo de cada día, hacen posible que esta sociedad mexicana no se quede a oscuras.

”Muchos hombres y mujeres a lo largo de las calles, cuando pasaba, levantaban sus hijos, me los mostraban. Son el futuro de México, cuidémoslos, amémoslos. Esos chicos son profetas del mañana, son signo de un nuevo amanecer y les aseguro que por ahí en algún momento sentía como ganas de llorar al ver tanta esperanza en un pueblo tan sufrido.

”Que María, la madre de Guadalupe, siga visitándolos, siga caminando por estas tierras, Mexico no se entiende sin ella, siga ayudándolos a ser misioneros y testigos de misericordia y reconciliación.

”Nuevamente, muchas gracias por esta tan cálida hospitalidad mexicana”.

El papa sobre la esperanza

“La esperanza no es optimismo, sino una ardiente expectación hacia la revelación del Hijo de Dios”.

“La esperanza es un riesgo, es una virtud arriesgada, es una virtud de una ardiente expectación hacia la revelación del hijo de Dios, No es una ilusión”.

“Esperanza es estar en tensión hacia la revelación, hacia el gozo que llenará nuestra boca de sonrisas”.

“Los primeros cristianos pintaban la esperanza como un ancla: la esperanza es un ancla, un ancla fija en la orilla” del más allá”.

“La esperanza es un parto, y la esperanza está en esta dinámica de dar vida. Cuando una mujer se queda embarazada es una mujer, pero no es solo eso: también es madre. Y la esperanza se parece un poco a esto. Cambiamos el comportamiento: somos nosotros, pero no somos nosotros; somos nosotros, buscando más allá”.