La proyección del gobierno de un crecimiento económico de 3 % para 2023 puede llevar a recortes presupuestales, advirtió la agencia Fitch Ratings. “El presupuesto de México para 2023 apunta a un resultado primario cercano a cero y una trayectoria de deuda relativamente estable. Sin embargo, las proyecciones optimistas de crecimiento del PIB (Producto Interno Bruto) de 3 % pueden conducir a ingresos gubernamentales inferiores a los esperados y requerir recortes de gastos para cumplir con la meta de déficit fiscal”, señaló.
De acuerdo con la calificadora, los mayores costos de financiamiento, junto con menores ingresos relacionados con el petróleo, darán como resultado un deterioro del saldo fiscal del siguiente año. “Los gastos también están aumentando debido a las mayores transferencias sociales a la población vulnerable y los proyectos de infraestructura prioritarios del gobierno, como el Tren Maya”, indicó Fitch.
Por su parte, BBVA México resaltó que dada la complejidad del entorno económico nacional y global que se proyecta para 2023, el balance de riesgos para los ingresos públicos tendrá un sesgo a la baja. “La sobreestimación del crecimiento para 2023 es la principal fuente de riesgo a la baja para los ingresos tributarios proyectados”, alertó.
La institución destacó que la materialización de la expectativa de una desaceleración en el crecimiento económico del segundo semestre de 2022 perjudica la comparación anual del PIB del próximo año, debido a que parte de una menor base. El banco privado más grande del país recordó que su estimado de crecimiento económico para 2023 es de 1.6 %, mientras que el consenso de analistas prevé un avance de apenas 1.4 % y el Fondo Monetario Internacional (FMI) sitúa su proyección en 1.2 % para el próximo año.
En ese sentido, BBVA México consideró que de materializarse un escenario económico para 2023 más complejo, la disciplina fiscal, aunada a la continuidad de los proyectos insignia y la priorización del gasto en programas sociales, implicarían ajustes en otros rubros del gasto público.
“En el mediano plazo una reforma fiscal será necesaria al considerar que las presiones sobre el gasto público continuarán por los apoyos a Petróleos Mexicanos (Pemex), los programas sociales, el deterioro de la infraestructura, el costo financiero de la deuda y el pago de pensiones”, explicó.












