Arturo Herrera llegó temprano a la Cámara de Diputados para comparecer y poder ser ratificado como secretario de Hacienda, y así evitar perder por “forfeit” o “default” ante los legisladores.
El sucesor de Carlos Urzúa se refugió en las oficinas del coordinador de Morena, Mario Delgado, donde saludó a algunos diputados y se tomó fotografías.
Venía preparado para todo. Fue acompañado y respaldado por muchos legisladores de Morena hasta el Salón Protocolo de la Cámara de Diputados.
Aquel “martes negro”, cuando lo nombraron y su rostro no reflejaba alegría de llegar al cargo, habían quedado atrás. Este martes estuvo atento a las bolas rápidas y lentas que le lanzaron los diputados de oposición.
Arturo Herrera tuvo una buena práctica de bateo, a pesar del entorno global, en el que se asoma una recesión, a Pemex le han bajado la calificación, se presentó un nuevo plan de negocios para la Empresa Productiva del Estado; en resumen, los indicadores no alientan un buen futuro para la economía mexicana.
Entre las bolas rápidas que recibió Herrera están: ¿Los estados y municipios deben cobrar de nuevo la tenencia? ¿De dónde van a salir recursos para refinanciar Pemex? y ¿Si le sabrá decir “no” a AMLO?
Herrera se apoderó de la caja de bateo, volteaba para un lado y para el otro, y fue respondiendo con buenos swings completos cada una de las bolas que le lanzaban. No se ponía nervioso, contestaba las que estaban en la zona de strike, pero las que estaban fuera de la zona simplemente las dejaba pasar como si los estados y municipios deben volver a cobrar la tenencia vehicular.
Quien fuera subsecretario de Hacienda “macaneaba” bien, como dice su jefe el presidente Andrés Manuel López Obrador a la oposición.
Se le notaba tranquilo, sereno, no se exaltaba. Le iba bien. Los partidos de oposición le daban el beneficio de la duda, pero hicieron notar la incertidumbre económica en la que se encuentra nuestro país.
Herrera tuvo muy buena vista, hubo un sector del respetable que lo reprobó con sus cuestionamientos, pero no lo poncharon, ni bateó de cuadrangular.
“Estoy aquí porque vengo con el mayor ánimo de contribuir al desarrollo de mi país, esta es una tarea no menor, este nombramiento que me ha hecho el presidente y que ustedes tienen en sus manos ratificar, o no, es probablemente la mayor responsabilidad a la que yo podría aspirar en mi vida profesional; lo estoy tomando como un gran compromiso y le estoy exigiendo a mi equipo que nos aseguremos, que por encima de todo primero ponemos el interés de la nación”, finalizó el próximo encargado de las finanzas públicas del país.












