Luego de las elecciones del pasado 6 de junio y de que se diera a conocer un mapa de la Ciudad de México “pintada” de dos colores, claramente dividida por preferencias políticas, la Iglesia católica pidió a los ciudadanos dejar a un lado las diferencias y mantenerse unidos para poder crear a partir de lo que nos une: el deseo de un país próspero y pacífico en donde prevalezca el bien común y se ofrezcan oportunidades de desarrollo para todos.
En su editorial del semanario Desde la Fe, mencionan que las elecciones más complejas de la historia moderna de México nos dejaron un escenario igual de complejo, y pasada la “fiesta de la democracia”, es tiempo de comenzar a trabajar en la unidad, resaltando que es el momento de combatir lo que el papa Francisco ha llamado “la enfermedad mortal de la división”.
“Cada uno, en lo pequeño, puede comprometerse a ser constructor de fraternidad, a ser sembrador de fraternidad, a trabajar en la reconstrucción de lo que se ha roto, en vez de alimentar la violencia. Promovamos el diálogo, el respeto por el otro, la custodia del hermano, la comunión”, pidió el papa Francisco.












