"México * Notimex. Aunque todavía no se reconoce, se tendrá que aceptar que el sistema presidencial mexicano requiere un diseño nuevo, acorde a la racionalidad democrática, sostuvo el presidente del Instituto Iberoamericano de Derecho Constitucional, Diego Valadés.
Faltan cambios al régimen de gobierno, hasta ahora el sistema presidencial ha estado asociado a la concentración del poder en una sola persona con la consiguiente inexistencia de un gabinete formal y a la ausencia de controles políticos en el desempeño del gobierno, advirtió.
Valadés Ríos expuso que corresponde a los especialistas proponer y explicar los cambios que México necesita.
""Prolongar el diferimiento de los avances democráticos, más que un error es una ingenuidad, nosotros no seremos responsables de lo que no se haga, pero sí de no haberlo propuesto; no seremos responsables de no ser atendidos, pero sí de no haberlo intentado"", expuso el jurista.
Analizó el contexto en que se desarrollará, y consideró que la pobreza, la corrupción, la violencia y la ineptitud que se viven cotidianamente son producto del déficit creciente de las instituciones políticas.
Recordó que de los cuatro congresos anteriores surgieron propuestas que fueron recogidas en sucesivas reformas legales para ampliar la tutela de derechos fundamentales, la promoción del bienestar, el acceso a la justicia, el fortalecimiento del federalismo, la transparencia y el combate a la corrupción.
El cambio se gestó del abandono y cuestionamiento del estado de bienestar a la adopción del neoliberalismo fundamentado en la desregulación, en el que la democracia quedó asimilada a una forma más de competencia, refirió el especialista.
""La razón económica se sobrepuso a la razón política. La paradoja es que ese maximalismo coincide con la tesis de Karl Marx: la política y el derecho como superestructura de la economía"", subrayó.
En ese contexto, agregó, la democracia mexicana dejó de lado la cuestión social y la responsabilidad política de los gobernantes, y generó condiciones parecidas a la fase previa a la revolución, pues en 2011 México figuró entre los 15 países más ricos del mundo y al mismo tiempo entre los 20 más desiguales del planeta.
Independientemente de si se opta por un cambio gradual o total, Valadés Ríos expuso que en un Estado que se precie de constitucional, las decisiones del poder deben ser previsibles, responsables y controlables.
Convocó a los especialistas a deliberar sobre las opciones para hacer frente a una descomposición que tiende a empeorar, y recordó que la obsolescencia constitucional produce decadencia institucional.
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