México, DF. * EFE. El Congreso mexicano reinició sus labores legislativas en sedes alternas a las tribunas de las cámaras de Diputados y Senado que desde hace cinco días mantienen ocupadas los congresistas de izquierda para exigir un amplio debate de la reforma energética.
Desde el jueves pasado, congresistas de izquierda tomaron las tribunas legislativas en demanda de un debate nacional sobre la reforma energética que envió al Senado el presidente de México, Felipe Calderón.
El lunes legisladores izquierdistas aglutinados en el Frente Amplio Progresista (FAP) y de los partidos gobernantes Acción Nacional (PAN) y centrista Revolucionario Institucional (PRI) buscaron llegar a un acuerdo sobre el debate, pero al fracasar los primeros decidieron mantener ocupadas las tribunas, y los segundos reanudar las sesiones, pero en salones alternos.
El punto de conflicto está en los tiempos y el formato, pues los partidos del FAP (Revolución Democrática -PRD-, del Trabajo -PT- y Convergencia) piden una discusión de catorce temas durante cuatro meses y organizada por expertos.
En tanto, el PRI y el PAN proponen una duración de 50 días sobre doce temas y dirigido por comisiones legislativas.
En el Senado, desde un asiento distinto al que habitualmente ocupa en la mesa directiva, tomada por parlamentarios izquierdistas, el senador del PAN Santiago Creel hizo el anuncio de reanudar las sesiones, después de que la sala votara por mayoría a favor del traslado de la sede.
Después de un receso, los senadores se desplazaron a un recinto situado en las proximidades de la sede oficial del Senado para continuar con el orden del día.
En la Cámara de Diputados, el vicepresidente del PRI, Arnaldo Ochoa, dirigió en una sede alterna la sesión, lo que provocó que la presidenta de la mesa directiva de la Cámara baja, Ruth Zavaleta, abandonara en protesta el recinto.
Zavaleta es miembro del izquierdista PRD y su actuación al frente de la mesa directiva de la Cámara baja fue criticada por el ala radical de su partido.











