“Nos ocuparemos de Groenlandia dentro de unos dos meses. Hablaremos de Groenlandia en unos 20 días”, afirmó en los últimos días el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, según reconstrucciones de medios internacionales, al reiterar públicamente sus aspiraciones sobre la isla ártica.
En ese contexto, la administración Trump estaría trabajando en un acuerdo de asociación política y militar directa con Groenlandia que excluya a Dinamarca, como alternativa a una anexión formal.
Así lo informó el semanario británico “The Economist”, que señaló que la Casa Blanca evalúa distintas opciones para reforzar la influencia estadounidense en el territorio autónomo danés, en medio de una creciente tensión diplomática con Copenhague.
Según el medio, el magnate habría encargado a su administración la elaboración de escenarios concretos para profundizar la presencia de Washington en Groenlandia.
La opción más avanzada sobre la mesa sería establecer una relación bilateral similar a la que Estados Unidos mantiene con algunos Estados insulares del Pacífico -como los Estados Federados de Micronesia, las Islas Marshall y la República de Palau- bajo el esquema de la Compact of Free Association (COFA).
Ese tipo de acuerdo permitiría a Estados Unidos operar militarmente con amplia libertad, desplegar tropas sin restricciones significativas y expandir infraestructuras estratégicas, además de establecer una asociación económica y comercial exenta de aranceles, sin necesidad de una anexión formal de la isla.
Las declaraciones de Trump y las informaciones sobre un posible acuerdo bilateral provocaron una respuesta inmediata de Europa. Este martes, los principales líderes europeos difundieron un comunicado conjunto en respaldo a Dinamarca y en defensa de la soberanía de Groenlandia.
El interés de Washington por Groenlandia no es nuevo. Estados Unidos mantiene presencia militar en la isla desde la Segunda Guerra Mundial y ya en 1946 ofreció comprarla a Dinamarca.












