"Guanajuato * Notimex. El Papa Benedicto XVI y el presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, realizaron un encuentro privado en la Casa del Conde Rul de Guanajuato, sede de la representación del gobierno de ese estado.
El mandatario mexicano y su esposa Margarita Zavala recibieron al pontífice en el portón trasero del edificio, luego de su recorrido por varias calles de la ciudad a bordo del Papamóvil, desde el cual saludó a miles de personas congregadas a lo largo del trayecto.
Procedente de León, donde se hospeda, el máximo jerarca de la Iglesia Católica cambió de vehículo en la Puerta Santa Fe, al ingreso de la capital guanajuatense, dejando el automóvil cerrado para abordar el famoso jeep blanco.
Luego de los saludos, los tres ingresaron al edificio que lleva el nombre de Diego Rul, el conde asesinado en 1814 durante la guerra de Independencia de México. Se trata de una construcción con fachada neoclásica a dos niveles, obra del arquitecto Francisco Eduardo Tresguerras.
Una vez adentro, inició el acto privado entre Benedicto XVI y Calderón Hinojosa, mientras en una sala contigua, simultáneamente se programó una reunión entre funcionarios del Vaticano con representantes del gobierno mexicano, donde comentaron varios temas de interés común como el cambio climático, el deseo de avanzar al desarme nuclear, el combate contra el hambre; asimismo se refirieron a los diversos conflictos en el mundo.
Una vez concluido el encuentro, Benedicto XVI y el mandatario mexicano intercambiaron regalos y se tomaron la foto oficial.
Discurso
Tras haber sostenido una reunión privada con el presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, el líder católico se asomó hacia la plaza, ahí
Benedicto XVI instó a todos a proteger y cuidar a los niños de México, para que nunca se apague su sonrisa, puedan vivir en paz y mirar al futuro con confianza, al saludar a más de tres mil infantes en la Plaza de la Paz de Guanajuato.
""Estoy contento de poderlos encontrar y ver sus rostros alegres llenando esta bella plaza. Ustedes ocupan un lugar muy importante en el corazón del Papa"", dijo el pontífice desde uno de los balcones de la Casa del Conde Rul, sede de representación del gobierno estatal.
""En estos momentos quisiera que esto lo supieran todos los niños de México, particularmente los que soportan el peso del sufrimiento, el abandono, la violencia o el hambre, que en estos meses, a causa de la sequía, se ha dejado sentir fuertemente en algunas regiones"", agregó entre gritos de algarabía de los presentes.
En su mensaje aseguró que rezará para que México sea un hogar en el que todos vivan con serenidad y armonía.
Aclaró que los católicos, si se consideran discípulos de Jesús, no deben responder al mal con el mal, sino que están obligados a convertirse siempre en instrumentos del bien.
Recomendó además a los niños mantener un trato frecuente con Cristo, lo cual -dijo- les puede ayudar incluso en las situaciones difíciles, porque él pide, a todos sus seguidores, que amen siempre a todos y hagan el bien.
""He venido para que sientan mi afecto. Cada uno de ustedes es un regalo de Dios para México y para el mundo"", aseguró.
En medio de un ambiente de alegría, Joseph Ratzinger agradeció este encuentro de fe, la presencia festiva de los niños y el regocijo que expresaron con los cantos.
Advirtió que si los hombres dejan que el amor de Cristo transforme sus corazones entonces pueden cambiar el mundo. ""Ese es el secreto de la auténtica felicidad"", ponderó.
Más adelante el obispo de Roma evocó a los niños mártires de Tlaxcala, los beatos Cristóbal, Antonio y Juan, quienes conocieron a Jesús en tiempos de la primera evangelización de México y descubrieron que no había tesoro más grande que Él.
""Estoy contento de poderlos encontrar y ver sus rostros alegres llenando de esta bella plaza, que tiene un nombre que expresa el anhelo presente en el corazón de todos los pueblos: La Paz, que es un don que proviene de lo alto"".
""Los bendigo de corazón y les pido que lleven el cariño y la bendición del Papa a sus padres y hermanos, así como a sus demás seres queridos"", indicó tras varias interrupciones por porras y vivas de los feligreses, y recordar a sus ""pequeños amigos"" que no están solos.
""Quisiera quedarme más tiempo con ustedes, pero ya debo irme. En la oración seguiremos juntos. Los invito, pues, a rezar continuamente, también en casa, así experimentarán la alegría de hablar con Dios en familia. Recen por todos, también por mí"", apuntó.
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