México y Estados Unidos no solo comparten más de tres mil 100 kilómetros de frontera común: hay una relación comercial que se distingue por su magnitud, al intercambiarse de manera bilateral productos y servicios por más de 1.2 millones de dólares cada minuto.
De acuerdo con estadísticas oficiales, el comercio total entre los dos países cerró el año anterior en 661 mil millones de dólares, una cantidad sin precedentes. Los envíos de la Unión Americana a México totalizaron 276 mil millones de dólares; las exportaciones mexicanas ascendieron a 385 mil millones de dólares. Aunque las relaciones diplomáticas entre ambos países iniciaron en diciembre de 1822, se considera que el vínculo de negocios habría iniciado formalmente a partir de la reunión del 16 de octubre de 1909, en las ciudades fronterizas de El Paso, Texas, y Ciudad Juárez, Chihuahua, entre los presidentes de México, Porfirio Díaz, y de EE.UU., William Howard Taft.
Actualmente, la relación bilateral está regida por el T-MEC, acuerdo que el pasado 1 de julio cumplió dos años de haber entrado en vigor.
El convenio surgió como resultado de la renegociación del TLCAN, que estuvo vigente entre el 1 de enero de 1994 y el 31 de junio de 2020. “Detonada principalmente por una promesa del presidente Donald Trump durante su campaña de volver a negociar o, en su defecto, cancelar el TLCAN, la renegociación inició en 2017, y el totalmente nuevo y modernizado T-MEC se firmó en diciembre de 2019”, refiere Ana Gutiérrez, coordinadora de Comercio Exterior y Mercado Laboral del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). En el artículo “Un año del T-MEC, ¿y muchos por delante?”, destacó que, en su primer aniversario, el tratado respaldó al sector exportador del país e impulsó la recuperación económica, en medio de la crisis por la pandemia de covid-19.
El año pasado, México se ubicó como segundo socio comercial de EE.UU., de acuerdo con datos de la Oficina del Censo del país vecino.












