Desde el penal de Topo Chico en Monterrey, en la víspera del cierre de una de las cárceles más violentas del país, Armando Gómez Hernández, egresado de la carrera de Ingeniería Civil de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, de la UNAM, tomó protesta como ingeniero civil.
El interno, que fue procesado por un delito federal, presentó exámenes extraordinarios para la carrera de Ingeniería Civil que dejó inconclusa en este campus de la UNAM al que ingresó en 1993.
Desde el norte del país y con el apoyo de académicos de la UNAM, Armando no sólo terminó la carrera universitaria, además el 26 de septiembre pudo presentar su examen profesional a distancia mediante videoconferencia, en la cual defendió su trabajo de tesis “Reforzamiento y reparación de elementos estructurales mediante el empleo de fibra de carbono”, ante el sínodo compuesto por el maestro Adalberto López López, el ingeniero Xavier Bárcenas Sandoval y su asesor, el arquitecto Erick Jáuregui Renaud, informaron autoridades de FES Acatlán.
Cuatro días antes del cierre definitivo del penal de Topo Chico, Gómez Hernández defendió su tesis profesional acompañado por el ingeniero Omar Ulises Morales Dávila, jefe del Programa de Ingeniería Civil, quien se trasladó al penal para gestionar este acontecimiento inédito para su licenciatura.
La inspiración para que Gómez Hernández realizara este trabajo se remonta a una estadía en el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), donde comenzó el acercamiento a este tipo de materiales y descubrió su potencial, informaron autoridades universitarias que presenciaron el examen profesional.
En una intensa sesión, los expertos en ingeniería cuestionaron al acatleco sobre su propuesta, en la que Armando Gómez resaltó la importancia de las nuevas tecnologías en la construcción y las posibilidades que en un futuro próximo tendrán los ingenieros para la edificación.
Después de deliberar, el sínodo universitario decidió otorgar el título de licenciado en Ingeniería Civil al universitario mientras vivió en uno de los penales más violentos del país, el cual cerró sus puertas este 1 de octubre.











