Javier Duarte, exgobernador de Veracruz, fue arrestado la noche del sábado en un balneario y centro turístico guatemalteco, tras seis meses de permanecer prófugo.
Un apacible Duarte, quien tenía orden de captura internacional por cargos de delincuencia organizada, fue detenido en el lujoso hotel Riviera de Atitlán del municipio de Panajachel, departamento de Sololá, a 150 kilómetros al oeste de la capital del país centroamericano.
Pese a las graves acusaciones de corrupción, Duarte, de 43 años de edad, descansaba, sereno, en el lobby del hotel, tal vez dominado por la cercanía y placidez del Lago de Atitlán, Sololá, de impresionante belleza natural.
Al parecer no esperaba ser localizado entre los viajeros que visitan Panajachel, uno de los principales y más concurridos destinos turísticos del país centroamericano.
El secretario de Comunicación Social de la Policía Nacional Civil (PNC) de Guatemala, Pablo Castillo, dijo a Notimex que el político mexicano no opuso resistencia y estuvo calmado durante el arresto.
“El intercambio de información, como parte de la cooperación entre instituciones de seguridad de México y Guatemala llevó a una investigación que resultó en la captura de Duarte”, indicó.












