Jóvenes desafían ley para ayudar

Un grupo de jóvenes mexicanos en Irlanda ha cometido el mejor y más admirable de los delitos. Y es que en aquel país europeo pedir dinero “insistentemente” en las calles es ilegal, pero eso no los ha frenado para salir a los caminos de Dublín y pedir donaciones para enviar ayuda, mediante la Cruz Roja o alguna agrupación de rescatistas, hasta México.

Desde el pasado martes, cuando un sismo de 7.1 grados remeció el centro del nuestro país, este grupo de mexicanos —en su mayoría estudiantes de alguna especialidad o curso de inglés— se reúne en punto de las cinco en el emblemático monumento Spire, relata a El Universal, Karen Verónica González, mexicana que en junio de este año inició un curso de inglés en Irlanda.

Durante un tiempo Irlanda vivió una especia de “epidemia de mendigos”, lo que ha hecho que las leyes al respecto sean estrictas. Aunque pedir dinero a una persona en la calle no es en sí ilegal, pero sí existe una ley contra la “mendicidad agresiva”.

Sin embargo, ni la ley ni la lluvia ha detenido a estos jóvenes, que recorren las calles más concurridas de la ciudad, desde el Spire hasta la zona de Temple Bar, cantando el Himno Nacional y recordándole al mundo que México tiene “un soldado en cada hijo”.

Apenas este jueves Verónica encabezó la colecta de su escuela en la que se reunieron 404 euros (unos 8 mil 567 pesos mexicanos), los cuales ya fueron enviados y que tardarán en llegar aproximadamente día y medio por la transferencia bancaria.

Una lucha de varios frentes. A la par de esta campaña en las calles de Dublín, se han organizado dos eventos culturales, “ya que los dublinenses aman las fiestas mexicanas”, asegura Verónica. El monto total de las entradas también será destinado a donaciones para las víctimas del sismo.

Por su parte, un grupo de católicos hispanos ha convocado a una misa y rosario en honor a las víctimas en el templo de St. Savior Piory. Además, muchos mexicanos en Irlanda han decidido hacer colectas o enviar ayuda desde su trinchera, ya sea en su trabajo, escuela o con amigos de otros países. Envían ayuda a través de familiares o conocidos que están apoyando directamente en las zonas afectadas por el terremoto.