La derechista Keiko Fujimori aventaja levemente al izquierdista Roberto Sánchez en los sondeos a boca de urna en un reñido balotaje presidencial que se llevó a cabo ayer domingo en Perú, marcado por la inestabilidad política y la criminalidad.
La hija del expresidente autócrata, Alberto Fujimori (1990-2000), enfrentó en su cuarto intento de llegar a la presidencia a Sánchez, heredero político de exmandatario Pedro Castillo, preso por el fallido autogolpe de Estado de 2022.
Fujimori obtiene 50.7 % frente 49.3 de Sánchez, según la encuestadora privada Ipsos; y 50.5 % contra 49.5, de acuerdo con Datum, lo que muestra prácticamente un empate técnico.
Unos 27 millones de electores estaban llamados a escoger presidente para un mandato de cinco años, el noveno presidente en una década, tras una caída récord de gobernantes.
Las mesas de votación cerraron a las 17H00 locales tras una jornada sin mayores incidentes a diferencia de la caótica primera ronda plagada de fallos técnicos y denuncias de fraude.
Fujimori, administradora de 51 años, apeló al legado ambivalente de su padre, quien estabilizó la economía, derrotó a la insurgencia, pero fue acusado de crímenes de lesa humanidad.
Sánchez, congresista y exministro de 57 años, reivindicó la herencia campesina de Castillo. Como muestra de lealtad, esperó los resultados a boca de urna en la cárcel donde está recluido su mentor, a quien prometió indultar.
Los dos candidatos no superaron juntos el 30 % en una primera vuelta, en abril, empañada por denuncias de fraude que aumentaron la desconfianza en las instituciones peruanas.












