“Este diálogo no nos ha tomado en cuenta”, afirmó a El Universal Molly de la Sotta, hermana del militar venezolano encarcelado Luis de la Sotta, quien también dijo que “la comunidad internacional ha sido engañada en su buena fe para solucionar el tema de Venezuela”.
Denunció que en el país sudamericano “hay más de 300 presos políticos, de los cuales hay más de 100 militares presos y torturados en celdas”.
El pasado 18 de mayo, el capitán de Navío cumplió tres años de detención arbitraria en los que ha sufrido torturas, aislamiento y violación de su derecho a la defensa.
“Solicito la libertad de mi hermano, además de los 124 militares que se encuentran detenidos arbitrariamente; el capitán Luis de la Sotta, que tiene tres años y tres meses sin juicio y en estos momentos está confinado, violando sus derechos del debido proceso”, acusó la mujer.
“Hace tres años, mi hermano Luis de la Sotta fue detenido arbitrariamente por la DGCIM. Durante estos años lo han sometido a torturas, tratos crueles e inhumanos. La Corte Marcial anuló la audiencia preliminar en 2020”, expresó recientemente Molly de la Sotta en su cuenta de Twitter.
Indicó que el caso de su hermano es el número “13 del informe de la Misión Independiente de determinación de los hechos sobre Venezuela, de las Naciones Unidas”.
Sin investigación, tras la tortura
Detalló que “mi hermano fue detenido arbitrariamente hace tres años y tres meses por un organismo de inteligencia militar, que se llama Dirección de Contrainteligencia Militar (DGCIM); entre ocho hombres fuertemente armados lo trasladaron hasta la sede que queda en Caracas y ahí lo torturaron, en un cuarto llamado El Tigrito (...) un centro de tortura en Venezuela”.
Recordó que “fue la misma gente que detuvo arbitrariamente y torturó durante ocho días al capitán Rafael Acosta Arévalo, en el año 2019, donde lo presentaron ante un juez torturado y murió ahí, y todavía su asesinato está impune”.
Molly de la Sotta narró que a su hermano lo tuvieron en ese “Tigrito durante cuatro días y lo golpearon con palos, le aplicaron electricidad, con bolsas pláticas (...) tuvo restricción de alimentos, agua y aseo personal, y así lo presentaron ante una juez militar, Claudia de Mogollón. Él enseñó sus manos y dijo que había sido torturado. La juez declaró que eso no era de su competencia y nunca se hizo una investigación.
Molly de la Sotta, quien preside Familiares de Presos Políticos Militares en Venezuela, denunció que apenas, “después de tres años, hace 15 días”, a su hermano “se le hizo una audiencia preliminar”, por la que lo enviaron a juicio y “se designó como centro de reclusión, la DGCIM”.
“Teníamos expectativas” del diálogo en México
Sobre el diálogo en territorio mexicano, afirmó que “teníamos expectativas. Estamos solicitando que el gobierno mexicano también nos escuche, porque no puede ser que en ese diálogo se estén negociando que se levanten unas sanciones para que haya unas elecciones y estas sanciones fueron impuestas precisamente por la tortura, los asesinatos de estudiantes en las protestas, la persecución política y la corrupción”.
Denunció que “la comunidad internacional ha sido engañada en su buena fe para solucionar el tema de Venezuela (...) No puede ser que hayan sentado a la oposición para hablar de unas elecciones sin ni siquiera exigir algún acto de buena fe del régimen como es la liberación de los presos políticos militares y civiles, y ni siquiera que dejen de torturar”.
Afirmó que “la comunidad internacional no puede avalar un diálogo, sin antes exigir que se respeten los derechos humanos, que dejen las torturas. Buscamos que los liberen, todos son detenciones arbitrarias”.
Se sigue torturando en Venezuela
Molly de la Sotta acusó que “en todos estos años mi hermano ha sufrido de tratos crueles y en confinamiento fue trasladado de una celda de la DGCIM a otra (...) se sigue torturando”.
“En Venezuela hay más de 300 presos políticos y aproximadamente 124 militares, en esas circunstancias, que son considerados presos políticos, como por la ONU y la OEA. Es el único país que tiene presos políticos militares, sin embargo, nadie dice nada y son los más perseguidos, los más torturados”.












