La extorsión entra a la habitación de los hijos

La extorsión entra a la habitación de los hijos

Actualmente miles de niñas, niños y adolescentes son víctimas de extorsión, de amenazas y chantajes. Extorsiones que destruyen la vida de quienes ni siquiera han alcanzado la mayoría de edad.

La sextorsión se ha convertido para los criminales en una fuente de ingresos, pues muchas de esas fotografías, que obligan a menores de edad a enviar, terminan en páginas de pornografía o en club de pederastas.

Organismos internacionales señalan que este delito pasó de ser un chantaje de control personal a una industria lucrativa multimillonaria.

La sextorsión es una forma de extorsión sexual a niñas, niños o adolescentes; son amenazados con subir a las redes sociales fotos o videos de sus cuerpos desnudos, de sus partes íntimas o de las conversaciones que el victimario posee mediante una amistad falsa.

Se les amenaza con enviarles a sus padres fotos, con difundirlas entre sus amistades, amenazas que se convierten en exigencias, una extorsión que nunca termina hasta que se rompe el silencio.

La Unicef advierte que cerca de 34 de cada 100 niñas y adolescentes, entre 12 y 17 años de edad, recibió fotografías o videos sexuales, mientras que alrededor del 33 por ciento de los niños recibió insinuaciones o propuestas de carácter sexual.

Para un adulto hablar sobre este delito no es fácil, imaginemos lo que significa para alguien menor de 17 años. La sextorsión provoca en la víctima vergüenza, miedo, ansiedad, depresión, autolesiones e incluso, el suicidio.

Hoy con un mal uso de inteligencia artificial, los riesgos y delitos contra niñas y adolescentes crecen exponencialmente

En días recientes Coparmex dio a conocer que el delito de extorsión registró la cifra más alta de los últimos 11 años. Se extorsiona al gran empresario, pero también a los medianos y pequeños.

Se extorsiona a quienes tienen su puesto en el mercado, los delincuentes y criminales extorsionan a quienes se esfuerzan por vivir el día. Se extorsiona a los transportistas, agricultores y ganaderos.

Ya no importa la dimensión del negocio, lo único que importa es quitar a otros lo que, con esfuerzo, trabajo y enfrentando grandes retos y riesgos, han ganado legítimamente.

Se extorsiona también a familias. En cada extorsión se amenaza, se amedrenta y la vida de las víctimas se convierte en un verdadero infierno. Porque los criminales han demostrado que no solo despojan de su patrimonio a ciudadanos por los peores métodos, sino que asesinan a quienes se resisten o los denuncian.

Este impuesto criminal goza de una absoluta impunidad, pues de acuerdo con el Inegi, en el 97 por ciento de los casos no se denuncia ni se integran carpetas de investigación.

Por eso, en cualquier decisión de política pública, legislación o modificaciones al Código Penal, impartición de justicia, estas modalidades de extorsión que afectan a nuestra infancia y adolescencia, que están destruyendo las vidas de quienes menos capacidad de defensa tienen, deben ser considerados en la primera línea.