La fuerza del amor es el camino a Cristo vivo

La fuerza del amor es el camino a Cristo vivo

El arzobispo primado de México, Carlos Aguiar Retes, en su homilía de ayer “Domingo de Resurrección”, señaló que se debe reconocer la presencia del Hijo de Dios como San Juan quien “vio y creyó”, y expresó “el maestro amado está vivo, la fuerza del amor es el camino directo para descubrir a Cristo vivo”.

El cardenal indicó que en efecto, la fuerza del amor es el camino para saber si Cristo está actuando en lo individual o en comunidad, por ello, debemos tratar de responder algunas preguntas.

Para fortalecer el camino de la fe, se debe descubrir la presencia misteriosa, pero real de Jesús. Es indispensable asumir que el destino es atravesar la muerte para llegar a la vida y sustentar la fe en la resurrección de los muertos, dijo el cardenal.

El custodio de la imagen de la Virgen de Guadalupe pidió “promover la levadura del amor que nos ha ofrecido Dios Padre a través de su hijo Jesucristo y que ha dispuesto al Espíritu Santo para conducir a su criatura predilecta que es el ser humano, varón y mujer, por el camino del amor gratuito y generoso, y se logre así el proyecto inicial de la creación, que es ser imagen y semejanza de Dios, nuestro Padre creador”.

Por ello, agregó Aguiar Retes que “debemos luchar para reflejar en nuestra vida social el testimonio de amor al prójimo, especialmente en los más necesitados”.

Resurrección abre una nueva vida

Por su parte, el monseñor Rogelio Cabrera López, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), emitió este domingo un mensaje con motivo del “Domingo de Resurrección”, donde aseguró que “con la Resurrección de Cristo se abre para todos la gracia de disfrutar de una nueva vida”.

“Él, ha vencido a la muerte, ha roto las cadenas del pecado, las cuales nos impedían vivir en libertad, en esa libertad que se expresa claramente en el amor incondicional a nuestros semejantes, y que nos lleva a servirlos hasta dar la vida por ellos”, refirió el prelado.

Con la Pascua, llega el deseo de transformarnos en nuevas personas y a no perder la esperanza, pues hay plena confianza en Cristo, asentó Cabrera López.