Sierra Vista, Arizona, EU * AP. Allá por los anos 70, era todo un acontecimiento cuando una vaca mexicana se internaba en la finca rural fronteriza de Jack Ladd y su hijo John.
Pero después que el refuerzo de la seguridad fronteriza en San Diego y El Paso empezó a canalizar el flujo de la inmigración ilegal por Arizona a principios de la década del 90, empezaron a aparecer orificios con más frecuencia a lo largo de los 16 kilómetros de cerca de alambrado de púas que separan el rancho de México.
Los orificios, abiertos por inmigrantes individuales o por vehículos, también crearon un pasaje natural para el ganado.
El Dr. Gary Thrasher, un veterinario de Palominas que se especializa en la salud del ganado, dijo que las vacas sueltas son una preocupación central para los ganaderos en ambos lados de la frontera. Existen por lo menos 30 riesgos serios para salud del ganado vacuno, y como la mayoría de las vacas no han sido expuestas a todas esas enfermedades, no han desarrollado una resistencia natural.
Thrasher advirtió que un brote importante de aftosa podría destruir prácticamente la industria ganadera en Estados Unidos, lo que hace imperativo que los ganaderos como Ladd mantengan las vacas y los inmigrantes indocumentados lejos de su propio ganado.











