La Lealtad

La Lealtad

Ser leales a México hoy significa actuar con responsabilidad pública. Es fortalecer el Estado de derecho, consolidar la paz y garantizar que la ley proteja a todas y todos, sin excepciones. Es también asegurar el acceso a la salud, defender las libertades y preservar instituciones que brinden certeza y estabilidad a la vida democrática.

La lealtad a la República exige respetar la división de poderes. El equilibrio institucional no es obstáculo; es garantía. La Constitución debe ser un acuerdo incluyente, un campo de acción común que represente también a quien piensa distinto. La lealtad no es unanimidad; es compromiso con las reglas democráticas.

En el marco de esa lealtad a la patria, está el reto de lograr congruencia entre lo que dice la Constitución y la realidad que viven las familias mexicanas. Se debe ser un país en donde la Constitución realmente le sirva a la gente, que se traduzca en bienestar tangible y en oportunidades concretas.

Que cumpla en los hechos lo que pregona en la palabra: la protección de la salud; el derecho a la educación; una vivienda digna y adecuada; y el derecho a un trabajo digno y socialmente útil, con la posibilidad real de construir un patrimonio. Sólo así la Constitución dejará de ser una aspiración escrita para convertirse en una experiencia cotidiana de justicia y desarrollo.

El Poder Legislativo tiene una responsabilidad histórica: cuidar el pacto constitucional que une. Defender la vigencia de la Ley Fundamental implica proteger la pluralidad, garantizar elecciones íntegras y procesar cualquier reforma con respeto a los contrapesos que sostienen la democracia.

Hay que recordar que las instituciones no se sostienen solas; dependen de la ética y la congruencia de quienes las integran. Reafirmar la lealtad a México es reafirmar el compromiso con la unidad, la responsabilidad y el respeto pleno a la Constitución.

Con democracia, división de poderes y soberanía, se seguirá construyendo el país que las y los mexicanos merecen.