La ex presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla Miranda, advirtió en entrevista que el progreso en el empoderamiento político, social y económico de las mujeres está en peligro, porque “la misoginia está agarrando fuerza” con gobiernos “de muchos países” dirigidos por hombres que impulsan un mensaje “machista”.
Chinchilla es copresidenta de Diálogo Interamericano y consideró que el mundo entero tiene una deuda todavía pendiente en equidad en todos los campos: económico, político, educación y salud. En algunos se ha avanzado más que en otros. Pero cuando ponemos a América Latina frente a otras regiones, es una de las regiones donde más se ha avanzado en los derechos políticos de las mujeres.
“Pero esos avances no son suficientes. Hay que trabajar en representación política. Me parece que tenemos todavía algunos aspectos que atender para poder seguir fuertemente. Uno es que se garanticen las cuotas (de representación femenina) y la paridad”, señaló la expresidenta.
“La advertencia que hay que hacer es que, aunque hay avances, se empieza a ver una reacción frente a esos avances (...) Se está generando, a nivel global, una arremetida contra los avances que las mujeres hemos tenido”, remarcó.
“Uno ve en encuestas más recientes frente a las de hace cinco años que están volviendo a crecer los prejuicios contra las mujeres. La misoginia está agarrando fuerza y se está instalando en los gobiernos de muchos países a través de estos líderes que son hombres fuertes con los que la gente se identifica por muchas razones, pero que impulsan un discurso machista y misógino.
“En Corea del Sur, ya abiertamente hombres jóvenes se tiran a la calle a protestar contra los avances que las mujeres están conquistando. Estamos en un momento verdaderamente delicado para la mujer”, advirtió.
Al ser cuestionada sobre si es imparable el empoderamiento progresivo de las mujeres en América Latina, señaló que hay un empoderamiento progresivo, “pero no estoy segura de que sea imparable”.
“Si uno toma lo que está pasando en el mundo en los últimos cinco o seis años, lo que estamos viendo es el esfuerzo claro y abierto, sin tapujos, de frenar ese avance. Tenemos presidentes, jefes de Estado, que han llegado al gobierno enarbolando precisamente causas misóginas”, comentó.
No nos podemos descuidar
“Me parece que la consigna actual de la mujer debe ser el empoderamiento: saltar de reclamar derechos a reclamar el empoderamiento. De lo contrario, nos van a frenar y quizás posiblemente hasta echar para atrás parte de las conquistas que hemos alcanzado”, compartió.
También se le cuestionó sobre la demanda que crece en América Latina de despenalizar el aborto, a lo que opinó “que es un triunfo de un sector importante de las mujeres, sin lugar a dudas. Hay todavía sectores que no están plenamente convencidos de esa vía. Se necesitan puntos de encuentro. Hay que tener un balance”, concluyó.












