Al filo de las 19:00 horas, miles de mujeres portando pañuelos morados y verdes llenaron el Zócalo capitalino durante la marcha del 8M, mientras decenas de contingentes seguían llegando por avenida 5 de mayo.
“¡La que no brinque es macho!”, coreaban mientras saltaban, esto al ingresar a la Plaza de la Constitución.
Al interior, algunos grupos de mujeres continuaban la confrontación con policías detrás de las vallas metálicas que rodean Palacio Nacional y la Catedral. Los elementos policíacos respondían rociándolas con extintores.
De cara a Palacio Nacional, colectivos de víctimas de feminicidio colocaron una camioneta con bocina y micrófono para pronunciarse ante las miles de manifestantes.
La primera en hablar fue María Patricia Becerril, madre de una víctima de feminicidio e integrante del Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidios.
“Este 8 de marzo hemos decidido caminar juntas, alzar la voz, por las que ya no están, por las que aún tienen miedo de salir, por las que el dolor nos imposibilita, incluso hasta levantarse de la cama; por las infancias violentada, mancilladas, ultrajadas, secuestradas”, sostuvo.
Mencionó que no pueden celebrar mientras sus rostros reflejan el dolor del asesinato de sus hijas y los feminicidios.
“Lo que nos une ya no es el dolor, es la fuerza, el coraje y el amor a nuestras hijas”, manifestó.
También una mujer encapuchada de origen iraní exigió libertad para las mujeres en este país.
Además de las marchas realizadas en Sinaloa, Morelos, Chihuahua, San Luis Potosí, Oaxaca, Chiapas, entre otras entidades del país, también se sumaron a la conmemoración feministas en Barcelona, la segunda ciudad más importante de España, en donde miles de personas salieron a la calle con el lema: “Las mujeres movemos el mundo, ahora lo pararemos”.












