En pleno 2026, frente a la revisión del T-MEC y con un Mundial en puerta, para Javier Laynez Potisek, ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), la reforma judicial representa “una piedrota” en el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, “ruido innecesario” frente a inversionistas estadounidenses por la falta de certeza jurídica en México.
A cuatro meses de un retiro obligado por la aplicación de la reforma al Poder Judicial, contó en entrevista que el cambio lo sacudió, pero le dio la obligación de reinventarse.
Defiende Corte de antes
Laynez Potisek defendió que el Alto Tribunal previo a la elección judicial fue una Corte progresista y de contrapesos, que se había convertido en un modelo a seguir en América Latina, producto de sus resoluciones en favor de los derechos humanos, pues resalta que hubo un “avance brutal” en temas de género, interrupción legal del embarazo, comunidad LGBT+ y grupos vulnerables.
Propuesto como ministro de la Suprema Corte por el expresidente Peña Nieto en el 2015, también señala que el Poder Judicial de la Federación (PJF) fungió como contrapeso previo a la llegada de la última modificación legislativa.
Contrapesos
De acuerdo con el jurista, todos los expresidentes de la República perdieron acciones y controversias que, en su contexto, fueron paradigmáticas, desde el propio Ernesto Zedillo con el Fobaproa hasta Andrés Manuel López Obrador y su Plan B, independientemente del partido al que pertenecieran.
“Esos contrapesos eran inexistentes, poquitos años antes [de la reforma de Zedillo]. La Corte empezó a funcionar como un sistema de contrapesos con el PRI y con el PAN, que son los que estuvieron en alternancia, pero claro que funcionó como contrapeso”, insistió.
Enfatizó que, en su momento, fue histórico que el máximo tribunal le hiciera frente al jefe de Estado y le señalara que su reglamento era inconstitucional, porque “era un presidente perdiendo en un esquema donde veníamos de dejar un régimen hegemónico”.
Por ello, descartó que hayan sido una oposición a los gobiernos de la llamada Cuarta Transformación, y lamentó que las confrontaciones con López Obrador fueron producto de que en su administración no existía negociación política, puesto que no la requerían porque tenían mayoría.
Laynez Potisek, sin embargo, reconoció que el togado anterior tuvo dos grandes fallas: la transparencia tardía y la nula comunicación con la sociedad, en un momento en el que existen las redes sociales.
Considera que los ministros se encontraban en una “situación sumamente complicada” en la que no supieron contrarrestar los descalificativos originados desde Palacio Nacional, cuando se les señalaba con frecuencia de ser “corruptos, traidores y privilegiados”.
A meses de la elección judicial
A más de 100 días de que entraran los ministros electos por voto popular, recordó que no se puede olvidar el origen de la nueva Corte. Aunque no duda de que varios participaron con toda la buena voluntad, la elección “no fue un ejercicio democrático y los resultados con el acordeón fueron evidentes”.
Esto ha permeado en la idea de lo que es la nueva Corte, por eso considera que es necesario que se legitimen por medio de su trabajo, “porque se supone que por eso nos sacaron”.
El ministro en retiro confesó que no ha permanecido atento a las decisiones que han tomado los nuevos integrantes del máximo tribunal, y se ha enterado de las resoluciones a través de lo que sale en medios de comunicación y redes sociales. Sin embargo, criticó algunas de las sentencias porque representan un retroceso.
Por ejemplo, respecto a las consultas, señaló que la Constitución y los tratados internacionales advierten que no se debe acordar algo sin tomar en cuenta los derechos humanos de las comunidades involucradas en cualquier cambio; entonces no es deber de los ministros determinar si es “buena o mala” una ley.
Otra de las polémicas que han tenido los nuevos integrantes de la nueva Corte es que se confunden o se “hacen bolas con los términos”. Aunque el jurista justificó que quizá no explican bien las figuras, como en el caso de la “cosa juzgada”, debate que consideró válido, pero “muy peligroso”. En general, el ministro explicó que varios de los asuntos son de “trámite” y “lo hubiera votado igual” durante su togado.
Por otro lado, auguró a una Suprema Corte “irrelevante” a menos que realice acciones trascendentes como en el tema de la prisión preventiva oficiosa y maneje la relación con la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
El ministro en retiro cuestionó: “¿Qué Corte quieren ellos ser? ¿Y hasta dónde están decididos a hacer un legado individual o en grupo en esos temas? ¿Van a ser relevantes?, sobre todo en un sistema donde la Constitución se puede modificar así. Allí es donde vamos a ver de qué está hecha esta nueva Corte”.
En el caso de Salinas Pliego, por otro lado, calificó como “correcta” la resolución.
Javier Laynez advirtió que lo preocupante es que el resto del Poder Judicial a nivel local fue “destruido como sistema”, al privilegiar a abogados que carecen de experiencia para cargos como juez de distrito o magistrado de circuito.
En este panorama, ironiza que para la elección del 2027 no será necesario hacer una campaña brillante, sino que bastará con “acercarse al poder político que los ayude a salir en el acordeón”.
Laynez Potisek vaticina que habrá gobernadores interviniendo en los comicios, al igual que en la primera jornada judicial, para integrar la conformación de los tribunales locales conforme a su conveniencia. “Y si bien nos va, que ya vimos que hay otro tipo de intervenciones peligrosas”, comentó.
La reforma judicial es el peor sistema para corregir lo que estaba mal
Para el ministro, la elección judicial fue el peor sistema para corregir lo que estaba mal en la justicia y sostiene que la destrucción del Poder Judicial, además, acrecentó la brecha de justicia, perjudicando “a los que menos tienen”.
El ministro hizo un llamado a seguir cuestionando y lamentó que la reforma judicial sea un factor adicional en México y en el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum porque introdujeron un “ruido adicional” en las inversiones por la inseguridad jurídica, siendo él mismo testigo de empresarios que tienen esta preocupación.












