Oaxaca * EFE. 'Ya cayó, ya cayó, Ulises, ya cayó'. Con este grito de guerra, los maestros y la APPO amenazan día y noche con hacer realidad un sueno que se ha convertido en una pesadilla para esta ciudad colonial de México: derribar a Ulises Ruiz, el Gobernador del Estado del mismo nombre y del que esta localidad es capital.
Sitiada por los manifestantes con barricadas, sumida en un proceso increíble de ingobernabilidad y amenazada por la creciente delincuencia derivada del conflicto, la capital oaxaquena se desangra poco a poco por una crisis social iniciada hace más de cuatro meses.
El número de ninos que desde hace más de 130 días no pueden asistir a clases en los centros de primaria y secundaria es de alrededor de 1.3 millones.
El motor de la economía local, el turismo, hace aguas por todos lados y se ha visto perjudicado por las advertencias de algunos países a sus compatriotas para que desistan de visitar el lugar, con Estados Unidos a la cabeza. La ausencia de policía ha obligado a los vecinos a formar brigadas de vigilancia contra la delincuencia. En medio de este caos controlado, los maestros y la APPO, se han aduenado de las calles, como evidencian las pintas reivindicativas que cubren las fachadas de decenas de edificios y la mera presencia de sus puestos de propaganda y campamentos. Y Ruiz, en medio de este esperpéntico drama, advierte con hacer respetar la ley, siempre desde lugares alejados de la zona de conflicto.
zY después? Después, a la ciudad no le quedó otra que sumergirse nuevamente en su anómala normalidad a la espera de tiempos mejores.











