La trata de personas es prioridad del Vaticano

La trata de personas es prioridad del Vaticano

Con la llegada de Francisco al papado, El Vaticano tomó como una de sus prioridades la lucha contra la trata de personas y para sensibilizar sobre ese flagelo convocó a una inédita jornada de oración y reflexión.

La iniciativa tendrá lugar el próximo domingo en Roma y tiene como objetivo “encender una luz” sobre un fenómeno que involucra a más de 21 millones de personas en el mundo, de las cuales el 60 por ciento son mujeres o menores y genera ganancias por 32 millones de dólares al año.

“Hoy millones de niños, mujeres y hombres son vendidos como esclavos, para trabajos forzados, prostitución y tráfico de órganos. Combatamos todos a favor de los derechos y de la dignidad de cada persona”, sostuvo Carmen Sammut, presidenta de la Unión internacional de las Superioras generales (UISG) y una de las organizadoras.

Iniciativa

La iniciativa busca tener la atención dirigida, en una estrategia que busca alertar a las potenciales víctimas y a los gobiernos, además de hacer conciencia en “nuestros esposos, novios, hijos, hermanos” sobre el flagelo de la prostitución forzada.

Según Valeria Gandini, una monja misionera, las mujeres obligadas a vender sus cuerpos no piden ayuda porque viven en el miedo y en la vergüenza del silencio.

“Últimamente, las chicas de la calle han aumentado y cada vez son más jóvenes. A menudo son las chicas que llegan en las barcas (como migrantes ilegales). Sucede incluso que en los centros de acogida hay algunos grupos que se ocupan de llevar a las chicas más jóvenes a la calle. Tienen miedo de ser vistas”, señaló.

“Los proxenetas les pegan si no llevan dinero a casa, tienen miedo de las fuerzas del orden y de la Policía. A menudo me pregunto: ¿qué nos dicen estas mujeres, niñas, desnudas, en nuestras calles a todas horas? ¿Qué es lo que nos dicen?”, agregó.

Insistió que los clientes, que “son nuestros abuelos, esposos, novios, hijos, hermanos”, tienen responsabilidad porque alimentan la criminalidad y la mafia, aunque vivan en la ignorancia y muchas veces reconozcan: “No lo sabíamos”.