La costa oaxaqueña asoma miles de caparazones que viajaron desde América Central al Pacífico Sur. Es el cuarto mes de desove del año; desde mayo, las tortugas golfinas han arribado a la playa mexicana para depositar sus huevos en la arena.
El pasado fin de semana, tonos naranjas y azules bordearon el cielo en el atardecer, mientras los quelonios llegaban para dejar sus huevos. El peligro del saqueo acecha cotidianamente, lo que ha obligado a utilizar drones para vigilar las áreas.
La playa de La Escobilla se localiza a 242 kilómetros de la ciudad de Oaxaca, es ahí donde sucede una de las maravillas de la naturaleza que es perceptible para los seres humanos.
Érika Peralta Buendía, encargada del santuario La Escobilla, de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), dependiente del Centro Mexicano de la Tortuga (CMT), mencionó que en esta ocasión el arribo inició el viernes 11 de agosto, día en el que se contabilizaron 97 mil 555 tortugas; este mes, la presencia de los ejemplares duró cinco días.
El santuario
En México sólo hay tres playas a donde llegan las tortugas golfinas: Morro Ayuta y La Escobilla, en Oaxaca, e Ixtapilla, en Michoacán. La Escobilla, particularmente, ha registrado arribadas de tortugas desde hace 70 años y ha continuado de forma regular.
Por el número de ejemplares que realizan desove en el lugar, la playa se considera el mayor santuario de tortugas golfinas en México.
Veda y vandalismo
Para garantizar la reproducción de las especies de tortuga y reducir el riesgo de extinción, el 31 de mayo de 1990 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto de veda permanente para la pesquería en aguas nacionales. El Código Penal Federal estipula que “el consumo y venta de carne y huevos de tortuga es ilegal”, en caso de incumplimiento se establece una sanción de hasta nueve años de prisión y multas.
El 25 de junio, la Profepa y la Semar recuperaron un millar de huevos de tortuga en playa La Escobilla.
Los huevos robados por las personas se venden en la Costa y el Istmo de Tehuantepec por un precio de hasta 50 pesos por docena, mientras que una tortuga de entre cinco y nueve años de edad tarda más de dos horas y media en cavar los nidos, y nada por varios días para llegar a la costa y encontrar un lugar dónde guardar los huevos.
La anidación
Una vez que la tortuga emerge del mar, si no hay ninguna perturbación se dirigirá en línea recta hacia la parte alta de la playa. De alguna manera, las hembras perciben el lugar apropiado para construir el nido guiándose por la consistencia de la arena, la humedad, la temperatura y quizá el olor del sitio para escogerlo.
De acuerdo con datos de la Conanp, un ejemplar llega a depositar hasta 100 huevos por cada nido; en La Escobilla se contabiliza, en promedio, 150 mil huevos por arribada, lo que se traduce en 15 millones de huevos al año.
La espera para que los huevos “revienten” es de aproximadamente 45 días. Antes de eso, los huevos deben sobrevivir a la llegada de los depredadores naturales y de otras tortugas que realizan su anidación sobre los huecos ya hechos por otras tortugas anteriormente; las que llegan después sacan los huevos que ya estaban depositados.












