Hawái comenzó una difícil operación de recuperación tras el paso de Lala, que dejó al menos una persona muerta, más de un centenar de viviendas destruidas o dañadas, carreteras y puentes inutilizados y más de 100.000 usuarios sin energía eléctrica.
La tormenta tropical, que llegó a alcanzar la categoría de huracán mientras pasaba cerca del archipiélago sin tocar tierra de forma directa, descargó lluvias torrenciales y vientos intensos. Los daños más graves se concentraron en el sur de Big Island.
Las autoridades confirmaron la muerte de una mujer de 90 años reportada como desaparecida en Naalehu, que fue hallada sin vida el lunes. No se dieron a conocer las circunstancias exactas de su fallecimiento.
El gobernador Josh Green recorrió, desde el aire y por tierra, algunas de las zonas más afectadas y señaló que las inundaciones resultaron incluso más destructivas que los vientos.
En algunos puntos de Big Island, las precipitaciones alcanzaron niveles extraordinarios. En Laupahoehoe, en la costa noreste, se acumularon 43,54 pulgadas de lluvia, equivalentes a aproximadamente 1,1 metros.












