Al presidir la homilía dominical, Carlos Aguiar Retes, arzobispo primado de México lamentó que miles de ciudadanos estén esclavizados a diferentes adicciones y aseguró que Dios quiere actuar para sacarlos de ellas y lograr su libertad.
“Para guiarnos al proyecto de Dios de aprender a amar y reconocer a los demás como nuestros hermanos”. En su mensaje litúrgico el prelado invitó a los fieles que acudieron a la Basílica de Guadalupe a tomar decisiones en comunión con sus círculos sociales y eclesiales.
Dijo que en este tiempo de Cuaresma no se trata sólo de mantener ayunos y abstinencias sino de expresar caridad hacia los demás, “más que una simple renuncia en el entorno personal, necesitamos renunciar a pensar por el bien mismo y tener en cuenta el bienestar de los otros”.
En las oraciones pidió por aquellos “que se han apartado del camino del bien y han muerto a causa del pecado para que escuchen la voz del hijo de Dios”.
Se elevó una súplica por los que tienen riquezas “para que el señor inspire en ellos sentimientos de caridad y les multiplique en favor de todos”.
Vivir la Cuaresma con espíritu de cambio
Por su parte, el rector de la Basílica de Guadalupe, Enrique Glennie Graue, llamó a la feligresía a vivir la Cuaresma con un verdadero espíritu de cambio, “no un lugar donde todos están contra todos”.
Durante la misa dominical en la Basílica de Guadalupe, pidió por aquellos que se han apartado del camino del bien y han muerto a causa del pecado.
El prelado imploró también por aquellos que concentran la riqueza “para que el Señor inspire en ellos verdaderos sentimientos de caridad y porque se multipliquen los bienes de la tierra”.
Glennie Graue indicó que la Cuaresma también es un tiempo propicio para que en un matrimonio reine el amor de pareja como cuando eran novios o bien, que los padres de familia se acerquen a sus hijos, como cuando eran menores y buscaban en su rostro una sonrisa.












