Si cuando estás triste, estresado o feliz sueles realizar más compras de lo habitual, ojo, porque puede haber un tema de “gastos emocionales” que puede llegar a afectar también tus finanzas personales.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) alertó que emociones como el enojo, tristeza, frustración o preocupación pueden influir en las decisiones de compras de las personas e impactar en sus bolsillos.
Por ello, en colaboración con la con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), hizo algunas recomendaciones para evitar caer en las también llamadas “compras emocionales”.
Alerta
La Profeco alertó que las compras compulsivas y la constante comparación con estilos de vida que no corresponden con los ingresos propios se convierten en un problema cuando se llevan a cabo de manera habitual.
Para no afectar el historial crediticio y complicar el acceso a futuros financiamientos, en la Revista del Consumidor sugiere identificar las emociones que intervienen o detonan la urgencia de compra y sustituirlo por otra actividad, física de preferencia, como caminar o hacer ejercicio.
Sugiere conocer el entorno en que te encuentras y priorizar tu estado financiero para generar un cambio con decisiones conscientes.












