El primer grupo de dos mil presuntos pandilleros de El Salvador ha sido trasladado a la mega cárcel inaugurada por el presidente Nayib Bukele a principios del mes de febrero.
El enorme edificio está en el centro de la autodeclarada guerra contra el crimen de la administración salvadoreña.
Decenas de miles de presuntos pandilleros han sido detenidos en el país después de que se declarase el estado de emergencia debido al aumento de los asesinatos y otros delitos violentos.
La cárcel -llamada “Centro de Confinamiento del Terrorismo”- podrá albergar a más de 40 mil personas.
De cómo fue construida en un tiempo récord de siete meses se sabe muy poco, los detalles permanecen en régimen de reserva por el gobierno, es decir, que no serán públicos por al menos dos años. Las autoridades tampoco informaron sobre los costos de construcción ni de su futuro mantenimiento.
Los presos se quedan sentados en el suelo con las manos detrás de la cabeza rapada, apilados muy juntos, antes de ser llevados a sus celdas.
600 efectivos custodian complejo
El complejo, construido en una zona rural cerca de Tecoluca, unos 74 kilómetros al sureste de la capital San Salvador, será custodiado por más de 600 efectivos de las fuerzas armadas y 250 de la Policía Nacional Civil, según datos del gobierno.
Un muro de más de dos kilómetros con 11 metros de altura y coronado por alambradas electrificadas rodea las instalaciones, haciendo que apenas pueda llegar a verse parte del tejado de los pabellones y alguna de las torres de vigilancia.
Las poblaciones cercanas temen perder sus hogares si en el futuro fuera necesario su desalojo de la zona para ampliar el penal.












