Las urnas frente al espejo

Las urnas frente al espejo

Se quedan cortos quienes describen a la elección 2027 como “la más grande de la historia”. La Encuesta Intercensal (EIC) que el Inegi acaba de publicar muestra desafíos más preocupantes que el tamaño del electorado.

De hecho, la población crece al ritmo más lento desde 1990, 0.7 % anual. Lo que en realidad impacta son los cambios en la composición de la sociedad.

El primer reto está en la desactualización del padrón. La EIC estima 95.3 millones de personas de 18 años y más viviendo en el territorio, pero la lista nominal tiene registrados a 101 millones. Una parte menor se explica por las distintas fechas de corte, pero la causa de fondo es la migración.

En los registros electorales siguen apareciendo personas que hace años se fueron a vivir al extranjero. Esto encarece la impresión de boletas que no se usarán y distorsiona las tasas de participación.

La contrapartida de este reto es la debilidad del sistema para captar el voto foráneo. Hay quienes suponían que el endurecimiento de la política migratoria estadounidense reduciría la demanda de participación desde el extranjero.

Los datos que ofrece la EIC apuntan en sentido contrario, ya que entre 2020 y 2025 emigraron 1.26 millones de personas, casi 60 % más que en el quinquenio anterior.

Además, el retorno disminuyó, por lo que habrá que facilitar el voto remoto. Hoy apenas uno de cada 15 mexicanos en el exterior tiene activada su credencial para votar desde allá, lo que da cuenta de la magnitud del reto.

Un tercer desafío proviene de la insuficiencia de las acciones afirmativas. El acuerdo más reciente del INE obliga a cada partido a postular personas indígenas en 6.8 % de las candidaturas por ambos principios a la Cámara de Diputados, pero la EIC encontró que el 18.6 % de la población se considera indígena.

Es decir, la cuota cubre apenas un tercio del peso poblacional. Algo similar ocurre con las medidas adoptadas para personas con discapacidad y afromexicanas.

También en materia de accesibilidad hay retos. La EIC detectó que 4.9 % de las personas vive con algún tipo de discapacidad, de las cuales la mitad reporta problemas para caminar o subir escaleras. Debe ponerse atención a las barreras que siguen dificultando la entrada a las casillas.

El modelo de comunicación política, construido sobre la prohibición de comprar espacios en radio y tv, quedará obsoleto. En cinco años, internet pasó de llegar a la mitad de los hogares a estar en tres de cada cuatro. La proporción de casas que escuchan radio cayó casi en la misma medida. La conversación se mudó a las redes y el modelo no se ha hecho cargo.

Pero la EIC no solo trajo malas noticias. Es sugerente que la población esté creciendo justo en los grupos que tienen mayor probabilidad de sufragar. Está demostrado que las mujeres votan más que los hombres y que las personas mayores lo hacen más que los jóvenes.

La EIC muestra que entre 2020 y 2025 la población de mujeres aumentó 3.3 millones, el doble que la de hombres, mientras que la edad mediana pasó de 29 a 32 años.

Un electorado más viejo y más femenino anticipa mayor participación en 2027, pero no resuelve el desafío de fondo, la desconexión de los jóvenes con las urnas.

Tenemos reglas electorales diseñadas para un país que está quedando en el pasado. La EIC ofrece una oportunidad inigualable para que quienes toman decisiones propongan cambios a partir de la evidencia disponible, más allá de coyunturas políticas.