La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) aseguró que la libertad de expresión, atraviesa por una de sus etapas más críticas, por lo tanto, prevalece como asignatura pendiente para el Estado mexicano, la obligación de garantizar la seguridad de los comunicadores en su desempeño profesional.
En ocasión del Día Mundial de la Libertad de Prensa –3 de mayo—, este Organismo Nacional llamó a las autoridades de los tres niveles de Gobierno, a poner fin a la impunidad, ante el aumento de la frecuencia y gravedad de las amenazas y las agresiones directas contra periodistas y medios de comunicación.
De conformidad con las cifras del Programa de Agravios a Periodistas y Defensores Civiles de Derechos Humanos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, del año 2000 a la fecha, se han registrado 113 homicidios de periodistas, 20 periodistas han desaparecido desde el año 2005 y se han registrado 49 atentados a medios de comunicación desde el año 2006, lo que da cuenta de la gravedad del problema.
Tan sólo en los cuatro primeros meses de 2016, un total de seis periodistas han sido asesinados.
La CNDH dijo que estos asesinatos, deben motivar la atención de todas las autoridades del país, a fin de crear un frente común para atender una problemática de suma gravedad, que afecta la estructura misma del régimen democrático.
Entre los derechos fundamentales que el Estado, en su calidad de garante, está obligado a proteger, sobresale el hecho de que los profesionales de la comunicación, cuenten con las garantías necesarias para salvaguardar su integridad y seguridad jurídica, así como su derecho a una debida procuración e impartición de justicia, indicó la Comisión Nacional.
En este contexto, agregó, debe reconocerse la posición de los periodistas, como un sector particularmente destinatario de agresiones y de violaciones a sus derechos fundamentales, así como la necesidad que se tiene de proteger su actividad pública en beneficio de la vida democrática del país.











