Llaman a reconocer violencia familiar a través de animales

La iniciativa precisa que no todo acto de maltrato animal constituiría automáticamente violencia familiar. Cortesía
La iniciativa precisa que no todo acto de maltrato animal constituiría automáticamente violencia familiar. Cortesía

La diputada de Movimiento Ciudadano, Luisa Alpízar, presentó una iniciativa para reconocer en el Código Civil la violencia familiar ejercida mediante amenazas, maltrato, sustracción o abandono de animales de compañía, cuando estas conductas se utilicen para controlar, intimidar o causar daño emocional a otra persona.

“Si te vas, le hago daño a tu perro”, es una de las amenazas que la legisladora planteó como ejemplo de una forma de violencia que puede impedir que una persona abandone una relación abusiva por temor a que su animal de compañía resulte lastimado.

La propuesta busca adicionar dos párrafos al artículo 323 del Código Civil, para establecer expresamente que los seres sintientes de compañía pueden ser utilizados como instrumentos de control, sometimiento, intimidación, coacción o castigo dentro del entorno familiar.

Amenazar con lastimar a un perro o gato para impedir que su pareja termine una relación, esconder al animal para castigarla, sustraer para provocarle sufrimiento o lo abandona deliberadamente para obligarla a actuar de determinada manera.

Luisa Alpízar señaló que esta modalidad de violencia puede afectar especialmente a las mujeres que enfrentan agresiones en sus relaciones de pareja, al convertir la preocupación por la seguridad de sus animales en una barrera para salir de casa, denunciar o tomar decisiones sobre su vida.

Durante la exposición de la iniciativa, la diputada retomó el testimonio de la cantante Joy Huerta, integrante del dueto Jesse & Joy, quien, según lo relatado por la legisladora, habló sobre la separación de su perrita Pretzel cuando decidió salir de casa para protegerse.

La propuesta también contempla la protección de niñas, niños, personas adultas mayores y cualquier integrante de la familia comprendido en el artículo 323 Quáter, con el propósito de que las autoridades puedan identificar estas conductas y valorar el contexto en el que ocurren.

Para que se configure esta modalidad, el comportamiento tendría que utilizarse deliberadamente como un medio para dominar, someter, controlar, intimidar, coaccionar, castigar o causar una afectación psicoemocional a otro integrante de la familia.

Reconocimiento

Asimismo, el reconocimiento de esta forma de violencia sería independiente de las responsabilidades civiles, administrativas o penales que pudieran derivarse del maltrato o la crueldad contra el animal.

Explicó que la reforma no busca equiparar jurídicamente a los animales con las personas ni incorporarlos a las relaciones de parentesco reconocidas por el Código Civil, sino reconocer que los vínculos de convivencia, cuidado y afecto con los seres sintientes pueden ser utilizados deliberadamente para ejercer violencia.