Hungría * El Universal. Con el río Danubio, de momento, a salvo de la riada tóxica que ha arrasado 40 kilómetros cuadrados en el suroeste de Hungría, los retenes de emergencia se esfuerzan ahora en evitar que el barro cargado de metales pesados se convierta en polvo y la polución se propague por el aire. En la aldea de Kolontár, donde la ola de un millón de metros cúbicos de lodo golpeó con más fuerza, bomberos, soldados y operarios trabajan en dos direcciones: mantener el barro húmedo y acumularlo para transportarlo a una balsa en la empresa metalúrgica MAL, la causante del desastre.
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