"Tohono * AP. Cuando amaina el calor abrasador y cae la tarde en esta reservación indígena, el desierto de Sonora comienza a cobrar vida propia. Los árboles de mezquite se convierten en refugios y las aguadas en paradas obligadas para los inmigrantes ilegales que serpentean los senderos para internarse en Estados Unidos.
""Es como si el desierto no se durmiera"", dice el oficial de policía tribal Darrell Ramon, escudrinando la noche mientras maneja entre las comunidades aisladas de la reservación. La gente de estas localidades desérticas, abunda, se siente acosada. Pese a la presencia numerosa de la Patrulla Fronteriza, los inmigrantes procedentes de México siguen llegando, sin importar la época del ano.
Él dicen que es más fácil entrar por aquí, donde los policías tribales se ven superados en número, el dinero escasea y hay poca ayuda del Gobierno Federal de Estados Unidos.
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