Cuando la familia de “S” estaba a punto de sepultar su cuerpo sin vida en el cementerio de San Sebastián Tutla, la tierra le fue negada. Tras solicitar el permiso correspondiente a una autoridad auxiliar y luego de la misa de cuerpo presente, “Q”, su madre, y sus dos hijos se dirigieron al panteón de esta comunidad zapoteca de los Valles Centrales para realizar el sepelio, pero lo encontraron cerrado con cadena y candados; les impidieron el acceso.
Era el 3 de marzo de 2016 y el cielo se deshacía en lluvia. La razón de que el panteón estuviera bajo candado y se impidiera depositar el cuerpo de “S” en la tierra del sepulcro previamente preparado fue que el presidente municipal, Galdino Reyes García, había decidido no autorizar el entierro, pues argumentó que no se le había consultado, que violentaba los usos y costumbres, y que la comunidad no estaba de acuerdo.
Fue entonces que la familia de “S”, en medio del dolor, se enteró de que al no ser originarios de San Sebastián Tutla no podían ser sepultados en el panteón municipal. Y que pese a vivir en la exHacienda El Rosario, una agencia de policía de la comunidad desde hacía más de 20 años, sus muertos no tenían derecho a la tierra.
Pese a ir y venir con documentos y ruegos, y a los clamores de los vecinos para que el edil mostrara algo de humanidad, la familia de “S” tuvo que regresar del panteón a su casa y esperar hasta encontrar un lugar donde poder darle sepultura. Lo lograron el siguiente día, pero en el municipio de Santa Lucía del Camino.
De acuerdo con la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO), negar la tierra a un muerto no es algo raro en las comunidades indígenas. El órgano tiene registrados cuatro casos, de 2016 a la fecha.
Para Bernardo Rodríguez Alamilla, ombudsman oaxaqueño, casos como estos, en los que hay muertos sin derecho a la tierra, ilustran uno de los temas de tensión que existen respecto a los 417 municipios indígenas de Oaxaca y su derecho a gobernarse bajo sus propios sistemas normativos. Comenta que, aunque cada caso debe ser analizado en lo individual, el límite es la dignidad humana.












