La Huesuda pierde presencia mientras el rigor estadístico redefine la distribución del cempasúchil y los altares del Día de Muertos con un menor número de víctimas de homicidio doloso.
El duelo social se ha transformado en una suma de existencias preservadas. Los indicadores de las gestiones de la presidenta Claudia Sheinbaum registran una disminución sustancial en el homicidio doloso.
Ahí están los no muertos.
En los primeros nueve meses de este año, a nivel federal hubo una disminución de 42 por ciento en el homicidio doloso, equivalente a ocho mil 125 muertes menos respecto a las del mismo periodo de hace dos años.
Inclusive, septiembre de 2026 ha sido el mes con el menor promedio diario desde 2015 cuando el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública comenzó la sistematización de la estadística delictiva.
Este descenso se sostiene en una estrategia de seguridad basada en inteligencia y tecnología, la cual avanza a pesar de las asimetrías regionales visibles en Baja California, Guanajuato y Chihuahua, tres estados que concentran la cuarta parte de los homicidios dolosos del país.
Desde el Gobierno Federal, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, consolida un modelo basado en la investigación científica y la coordinación centralizada entre corporaciones.
El repliegue de los índices de letalidad influye directamente en las decisiones de inversión del capital internacional, sensible a la estabilidad del entorno.
La Secretaría de Economía reporta un máximo histórico de Inversión Extranjera Directa al primer semestre, alcanzando 34 mil 968 millones de dólares; un incremento de 2.1 por ciento en comparación con el año anterior. La Ciudad de México se consolida como el principal destino de estos recursos al captar 16 mil 862 millones de dólares.
Conforme la Parca ve limitada su acción, la percepción de seguridad ciudadana avanza. De acuerdo con el Inegi, la sensación de inseguridad tiene su punto más bajo tanto en lo federal como en la CDMX, con 58 y 55 por ciento respectivamente.
Cada porcentaje restado a la criminalidad representa familias exentas del duelo. El Día de Muertos permanece como recordatorio de la finitud, pero la metáfora de los no muertos consolida la construcción de entornos de paz.












