El papa Francisco alzó la voz a favor de los más pobres, advirtió que son personas y no números, que reclaman a la comunidad internacional su apoyo para mirar al futuro con un mínimo de esperanza.
En un mensaje enviado al director de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da Silva, el pontífice constató que los más desfavorecidos piden a los gobiernos y a las instituciones internacionales “que actúen cuanto antes, haciendo todo lo posible”.
Lamentó que, no obstante los esfuerzos realizados, “tantos hermanos” pasan hambre y malnutrición, sobre todo por la distribución inicua de los frutos de la tierra y también por la falta de desarrollo agrícola.
“Ellos, por la falta de protección social, sufren las nocivas consecuencias de una crisis económica persistente o de fenómenos relacionados con la corrupción y el mal gobierno, además de padecer los cambios climáticos que afectan a su seguridad alimentaria”, insistió.
Visita nuevo dormitorio
Posteriormente, el papa Francisco visitó el nuevo dormitorio inaugurado por la Limosnería Apostólica del Vaticano, a unos pasos de la Plaza de San Pedro, para dar servicio a mendigos y “sin techo” de la zona.
Bergoglio se dirigió hasta la Via dei Penitenzieri, donde el 7 de octubre pasado se inauguró oficialmente el dormitorio, que surgió del acondicionamiento de una serie de locales que puso a disposición la orden religiosa Compañía de Jesús.
El papa saludó individualmente a unos 30 huéspedes que estaban reunidos en una sala común, y que después se dispusieron cerca de sus camas mientras el líder católico visitaba el dormitorio y las otras habitaciones de servicio.
Francisco se entretuvo “cordialmente” por unos 20 minutos con los huéspedes, “visiblemente conmovidos y felices por su visita”, indicó el Vaticano.
El dormitorio fue establecido por la Limosnería Apostólica, una estructura vaticana que se encarga de llevar a cabo labores de caridad a nombre del pontífice. Podrá dar asilo hasta 34 personas, todos hombres.
Hasta hace unos pocos meses ese espacio era usado por una agencia de viajes y fue entregado al papa por la Casa Generalicia de la Compañía de Jesús, los jesuitas, en respuesta al llamado de Francisco a usar los edificios de las congregaciones religiosas a favor de las personas necesitadas.











