El Ejército de Birmania terminó este lunes de manera abrupta con la transición hacia la democracia del país, esto al forzar una declaración de emergencia para transferir todos los poderes del Estado al jefe de las Fuerzas Armadas, Min Aung Hlaing.
Los militares, que gobernaron con puño de hierro de 1962 a 2011, disiparon hace una semana los rumores sobre una posible asonada al evitar rechazar la posibilidad de un golpe de Estado tras una serie de denuncias sobre fraude electoral en los comicios generales del pasado noviembre.
La Liga Nacional para la Democracia (LND), encabezada por la líder de facto del Gobierno y Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, arrasó en las urnas, pero el Partido de la Unión, la Solidaridad y el Desarrollo (USDP), vinculado a los militares, reclamó sin pruebas que la votación fue fraudulenta.
A pesar de que la Liga Nacional para la Democracia fue fundado en 1988, por Suu Kyi y otros prominentes políticos, no fue hasta 2015 cuando pudo llegar al Gobierno de Birmania tras arrasar de manera incontestable en las urnas.
La Liga Nacional para la Democracia es la formación política más popular del país y entre sus ideales se encuentra el respeto a los derechos humanos y la pretensión de lograr acuerdos para terminar con todos los conflictos civiles que afronta el país.
Tras la humillante derrota sufrida en las pasadas elecciones por el USDP, que lideró entre 2011 y 2015 la transición hacia la democracia impulsada por los militares, sus cabecillas, la mayoría militares retirados, rechazaron los resultados.
La plataforma política, vinculada con los intereses del Ejército, asegura que hubo fraude en las elecciones y pide unos nuevos comicios organizados por el Ejército.











