El presidente de Argentina, Mauricio Macri, presentó su Segundo Informe de Gobierno, marcado por un provocador tono de campaña con miras a las elecciones legislativas de octubre próximo.
Macri inauguró el 135 periodo ordinario de sesiones del Congreso con un mensaje de una hora, en el que criticó la corrupción del gobierno de su antecesora, Cristina Fernández de Kirchner, pese a que él mismo está acusado judicialmente de múltiples casos de conflicto de interés.
El discurso de Macri osciló entre los constantes aplausos de sus seguidores y los reclamos de la oposición, en una intensa jornada política que comenzó antes del informe con el anuncio de una nueva imputación judicial contra del presidente por presunta asociación ilícita.
La nueva acusación abulta un expediente contra Macri que ya incluye investigaciones en su contra por presunto lavado o evasión de impuestos a partir de los “Papeles de Panamá”, o el acuerdo del pago de una millonaria deuda de la familia Macri con el Estado.
Sin mencionar ninguno de los casos en los que está envuelto, el presidente presumió que “hoy la obra pública dejó de ser un sinónimo de corrupción” y anunció decretos sobre conflictos de intereses, ética y transparencia que también comprometerán al sector privado.
Al revelar la baja de la inflación y las expectativas generales de mejora económica, Macri convocó a dejar atrás “populismo irresponsables”, en clara referencia al kirchnerismo.
De manera contradictoria, el mandatario apeló en varias ocasiones a la unidad y al diálogo luego de burlarse o criticar a los opositores.
“No asumimos la Presidencia para que nos hagan un monumento, sino para que cada persona construya la vida que espera, no creemos en liderazgos mesiánicos”, dijo en alusión a Fernández de Kirchner, aunque no la mencionó nunca por su nombre.
También aseguró que “después de una década de despilfarro y corrupción (...) repito: después de una década de despilfarro y corrupción”, se invirtió en mejoras en el servicio energético.
Minutos más tarde agregó que “durante años sufrimos el enfrentamiento permanente, un estilo de pensamiento que descalificaba al otro, el diálogo es nuestra metodología, nuestra manera de entender la política y la vida”.












