“No estoy segura de cómo va a terminar esto”, soltó Gilda Margarita Austin y Solís, mamá de Emilio Lozoya Austin, horas antes de que el juez de Control del Reclusorio Norte, Gerardo Alarcón López, determinara la madrugada de este viernes retirarle la prisión domiciliaria, en una larga audiencia de revisión de medidas cautelares de 11 horas.
Visiblemente molesta por los señalamientos sobre sus decenas de viajes a Europa, Asia, África y Sudamérica, posesión de bienes inmuebles y económicos, con los que la FGR intentó impedir que le quitaran la prisión, la señora de 75 años dijo que si le permitían salir podría visitar a su hijo preso en el Reclusorio Norte.
“Si me dejan salir yo lo visitaría, me atendería mi salud, sería un apoyo y no una carga para Gilda y Emilio, es el derecho que toda madre tiene”.
Austin y Solís aseguró que ha “sido testigo de la violencia sufrida a él (Lozoya) y a mi familia. No estoy segura de cómo va a terminar esto”.
Lo que busca, dijo, es cómo soportar toda esta situación que le ha causado estrés postraumático, ansiedad y depresión, por lo que “mi situación está al límite”, sentenció.











