El cáncer de mama se origina en la glándula mamaria de los humanos, más frecuente en las mujeres, por lo que es trascendental informar que la mamografía es la única técnica que ha demostrado ser capaz de una detección temprana.
Así lo señaló María Ester Brandan, investigadora del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en un comunicado difundido por la Academia Mexicana de Ciencias (AMC).
La especialista en física médica aclaró que la detección no es igual al diagnóstico y que éste se consigue únicamente a través de una biopsia, la cual se realiza luego detectarse señales “de sospecha”.
Entre estas, Brandan mencionó las microcalcificaciones (con ciertas características de forma y distribución espacial), masas o cambio en la arquitectura del tejido fibroglandular, las cuales se observan en la imagen radiológica de la glándula (mamografía).
En México, cinco mil 500 de mujeres mueren cada año, 15 cada 24 horas por lo que representa la primera causa de muerte por cáncer entre las mujeres, por ello la detección temprana es muy importante.
Un cáncer de mama detectado en una mamografía probablemente sea de tamaño pequeño y esté confinado a la glándula mamaria permitiendo mayor probabilidad de curación, de acuerdo con la Sociedad Americana de Cáncer.
Para reducir el riesgo de padecer cáncer de mama, sugirió llevar un estilo de vida saludable, limitación en el consumo de alcohol, una alimentación equilibrada y actividad física regular.
Además, la detección temprana, seguida por la aplicación de terapias apropiadas, disminuye la mortalidad por cáncer.











