Marea

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En diez años, el racismo, la discriminación y la xenofobia han avanzado en el mundo, y representan uno de los mayores obstáculos para el desarrollo, sostuvo a nombre de la Organización de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, durante la conmemoración del décimo aniversario de la Declaración de Durban, el principal documento de la organización internacional sobre ese lastre de la humanidad.

El racismo y la discriminación corresponden a un fenómeno social que frecuentemente se observa en lo individual en muchos lugares del mundo, sin embargo, es en su maifestación colectiva cuando empieza a crear graves problemas incluso a la gobernabilidad y a la viabilidad de las naciones, las cuales por lo general son de conformación pluriétnica, de diversa lengua y cultura, en todos los continentes.

Como si hubiera sido profeta, hizo un llamado a los gobiernos para que garantizaran la seguridad de grupos vulnerables, y a evitar que el desempleo y la caída en los niveles de vida conviertan a las personas en blanco de ataques.

Sin embargo, hay que hacer notar que también, el desempleo y la caída en los niveles de vida son un acicate para la migración y para los grupos violentos que traspasan fronteras.

En ese mismo sentido, denunció “a los políticos que apuestan a la polarización y que usan el miedo de la gente y los estereotipos para obtener una ventaja electoral”.

El titular del organismo supranacional advirtió también que pese a los avances que existen sobre el tema de la tolerancia –como la aprobación de legislaciones nacionales–, la discriminación ha avanzado en muchas partes del mundo durante la última década.

La Declaración de Durban tiene en México una importancia regional, estatal y nacional, al incluir una serie de recomendaciones para los gobiernos con el fin de combatir la discriminación contra grupos vulnerables, entre los que destacan los ciudadanos africanos y sus descendientes, los asiáticos y sus descendientes y los indígenas.

Asimismo, existen guías para evitar el rechazo hacia minorías como los refugiados y los inmigrantes. Por lo demás, el documento también expone un creciente anti-semitismo en el mundo, además de islamofobia acrecentada por la actuación de grupos terroristas obsesionados contra Occidente. En este contexto, urgió a los gobiernos a reunir voluntad política para combatir este fenómeno.

Sin embargo, esta declaración que hizo hace ya cinco años la Organzación de Naciones Unidas, cobra en estas fechas más actualidad. Fue certero el señalamiento: “se debe denunciar a los políticos que apuestan a la polarización y que usan el miedo de la gente y los estereotipos para obtener una ventaja electoral”. La ONU debe poner el ejemplo denunciando a esos políticos.

El secretario general, tras cinco años, hoy tiene muy cerca un ejemplo de lo que había señalado, ahora que en Estados Unidos hay una marea que mueve, remueve y conmueve a los grupos visibles e invisibles de la segregación.

Sin embargo, frente a la posibilidad de que un aspirante con este perfil llegara a la Casa Blanca, no faltan quienes afirman que sería buena oportunidad para poner distancia del auténtico rostro del vecino.

Por último, se debe recalcar que la Organzación de las Naciones Unidas destaca que el hecho de haber reconocido que ningún país puede considerarse exento de racismo, que el racismo es una inquietud mundial, y que para combatirlo se debe emprender un esfuerzo universal, constituye un logro trascendental.