Marruecos reconoció que unas 40 mil personas llegaron a la frontera en dirección a la ciudad de Ceuta y otras mil 135 a Melilla y admitió 11 muertos en territorio, diez de ellos ahogados.
El Ministerio de Interior afirmó, en lo que representa su primer balance oficial de lo ocurrido, que Marruecos “seguirá siendo, según lo prometido con sus socios, un socio fiable y responsable, comprometido a fortalecer la cooperación y la coordinación internacionales”.
Además, el país magrebí atribuye los hechos a una serie de factores superpuestos: “la explotación sesgada del espacio digital, la promoción de información engañosa, el papel de las bandas de trata de personas y las interpretaciones erróneas de los datos legales y administrativos, que apuntaban a la ilusión de la posibilidad de acceder al espacio europeo con facilidad y sin consecuencias”.
Las autoridades tomaron un “enfoque proactivo e integral, aumentando los grados de vigilancia y movilización, mejorando la preparación de varios intereses de seguridad y autoridades territoriales e intensificando el control terrestre y marítimo”, según precisó el ministerio.
Según las autoridades españolas, más de 50 mil personas entraron en Ceuta y la mayoría ya han regresado a su país de origen, mientras ya han confirmado 72 fallecidos.
Si a esos 72 fallecidos se unen los 11 muertos confirmados por las autoridades marroquíes, la cifra sería ya superior a 80.












