En México hay más de 377 “niños invisibles”, hijos e hijas de internas que nacen y se desarrollan en los reclusorios del país en sus primeros años de vida, de los cero a los cinco años con 11 meses, informó la Asociación Civil Reinserta Un Mexicano.
Durante la presentación «El Anuario de los Niños Invisibles», en el Papalote, Saskia Niño de Rivera, iniciadora de la fundación, dijo que, de acuerdo a un informe de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), son 53 penales a nivel nacional los hogares de una parte de la infancia mexicana.
“En cada cárcel donde hay una mujer, existe la posibilidad de que haya un niño, si sabemos que las condiciones de las prisiones dejan mucho que desear, entonces es momento de hacer algo por los niños que están ahí dentro”, expresó el especialistas Fernando Ramos, de la Fundación Familiar Infantil y de México, y Catalina Pérez Correa, investigadora del CIDE.
Señaló que este grupo de niños viven en un ambiente inadecuado, situación que los afectan psicológicamente y los puede convertir en potenciales delincuentes.
En su oportunidad, la senadora perredista Angélica de la Peña hizo hincapié en que en materia legal, el problema es cómo lograr que el interés superior de la niñez sea principio rector en materia de derechos humanos y tenga transversalidad en toda la legislación.
El anuario, como el de las escuelas, que presentó la fundación, muestra fotografías de las generaciones de niños que nacen y viven en prisión hasta un mes antes de cumplir los seis años, edad en la que deben abandonar el penal.











